El Premio de Poesía “Villa de Ágreda” ya tiene ganador

Manuel Terrín Benavides se ha llevado el gato al agua.

Ágreda estrenaba este año Certamen de Poesía, en sustitución de los certámenes en prosa que se venían organizando hasta el momento, y el estreno no ha podido ser mejor. Once obras fueron presentadas desde toda la geografía nacional, de las que algunas han destacado por encima de las demás por su alto nivel poético y el buen manejo de la metáfora y la adjetivación que se hace de la Villa de Ágreda, manteniendo un bello ritmo poético.

El tema obligatoriamente había que relacionarlo con Ágreda, y la extensión de los originales no podía ser inferior a 100 versos.

De entre todas las obras presentadas, destacó la obra “Estampas agredeñas”, que escrita en sonetos, suponía un añadido de valor en el esfuerzo de la rima y la diversificación del verso. Según señalaba el fallo del jurado, como dijera el gran poeta Don Miguel de Unamuno sobre el valor del soneto: “¡Que intensidad de emoción no alcanza un sentimiento cuando se logra encerrarlo en un cuadro rígido, en una forma fija, cuando se consigue hacer un diamante de palabras con sus catorce facetas lisas y brillantes y sus cortantes aristas!”. Como se sabe, el soneto es una composición poética formada por catorce versos de arte mayor, generalmente endecasílabos, y rima consonante, que se distribuyen en dos cuartetos y dos tercetos.

“Estampas agredeñas”, del escritor Manuel Terrín Benavides, hace un recorrido por diferentes escenarios de Ágreda a través de ocho sonetos, tales como: “Amanece”, “Sequía”, “Comarca de Tierra de Ágreda”, “Desde el Moncayo”, “Torre de San Miguel”, “Reverencia”, “Ágreda Total” y “María de los Milagros”.

Según el fallo del jurado, casi también merecedor de premio, “Estampas agredeñas”, camina con suave verso por varios lugares de la Villa, haciendo un relato con el que se consigue, a través de estos sonetos, que el lector visualice las “estampas” que nos propone, con metáforas sencillas. La inclusión de la vida cotidiana, real y difícil, como aparece reflejada en el soneto “Sequía” le confiere el valor de apartarse por un momento de la pura descripción del paisaje y de la monumentalidad, que también queda retratada en otro de los sonetos, “Torre de San Miguel”. También destacar el soneto “Reverencia” por su contundencia y ritmos extraordinarios:

“Poner los pies aquí con reverencia

élitros de destino iluminado.

Beberse sacramente, a codo alzado,

la esencia de esta tierra y su conciencia”.

Sobre el autor, queda contrastada su prolífica creación poética y su brillante trayectoria cargada de premios.

Manuel Terrín Benavides, nacido en Montoro (Córdoba), de familia campesina, ejerce de niño labores del campo, con un paréntesis de escolaridad, se emplea de barquero cuando mozo y estudia luego electrónica aeronáutica, subespecializándose en Equipos de Radar y Microondas, con cursos en Estados Unidos, profesión que ha ejercido hasta su jubilación.

Con 1.969 premios literarios, ha sido catalogado por los medios de comunicación del país como el poeta y escritor más galardonado en lengua española, lo que le ha traído muchos sinsabores.

Es Académico de la Real Vélez de Guevara de Écija y Mestre en Gai Saber por la Academia de Lleida.

Lleva publicados treinta y dos títulos, veinticinco de poesía y siete de narrativa, todos ellos – menos cuatro antologías- galardonados; Premios Ciudad de Cuenca, Diputación de Zamora, Dama de Elche, Ciudad de Guadalajara, Poesía del Mediterráneo, Ciudad de Toledo, Orippo de Dos Hermanas, Miguel Hernández de Orihuela, Ciudad de Zaragoza, Lincoln de Miami…

El premio de 600€ será entregado al autor, Manuel Terrín Benavides, a partir de las 12:30 h. del Domingo, 9 de Diciembre en el Palacio de los Castejón, dentro de las actividades programadas para las X Jornadas del Cardo Rojo de Ágreda.

El I Certamen de Poesía “Villa de Ágreda” ha sido organizado por el Ayuntamiento de Ágreda con el patrocinio de “Ágreda Automóvil”.

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