La Catedral de Salamanca testigo de la resurrección de Cristo

La comitiva procesional se ha dirigido hacia la Capilla de la Vera Cruz junto a los pasos de Lignum Crucis (Pedro Benítez, 1675) y Santo Sepulcro (1678)

El Encuentro entre el Jesús Resucitado (Alejandro Carnicero, 1725) y la Virgen de la Alegría (anónimo, siglo XVIII) pone el broche final a la Semana Santa salmantina, de la mano de La Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción de la Virgen, su Madre (Vera Cruz). Tras las procesiones que se produjeron por las calles del centro de Salamanca de ambas imágenes, los dos pasos se encontraron en el Atrio de la Catedral.

Cuando ambos pasos se han encontrado, han realizados sendas reverencias, y la Virgen a cambiado su mantón negro de luto, por uno blanco y con toques dorados que refleja la alegría del encuentro con el resucitado; después un grupo de charros han bailado entre las imágenes.

Más tarde la comitiva procesional se ha dirigido hacia la Capilla de la Vera Cruz junto a los pasos de Lignum Crucis (Pedro Benítez, 1675) y Santo Sepulcro (1678), para guardar reposo hasta el próximo año.

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