Navas de Oro produce de forma ecológica 7.000 kilos del «mejor chile» de Europa

Se trata de una plantación "completamente sostenible" que riegan las aguas del Eresma y del Pirón

FuenteEuropa Press
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La Huerta de la Retamilla’, ubicada en Navas de Oro (Segovia), produce 7.000 kilos de 16 clases diferentes del «mejor chile» de Europa y lo hace de forma «ecológica» en una zona con temperaturas «extremas» pero que se ha convertido en un vergel mexicano en plena tierra de pinares.

Se trata de una plantación «completamente sostenible» que riegan las aguas del Eresma y del Pirón y que desde 2009 –este año cumplen su décimo aniversario– trabajan «con la pasión del que cultiva un sueño» Luis García Bartolomé y Beatriz Alonso López con la ayuda de Nerea Crespo.

Porque lo que hoy es un proyecto rentable, pero de ‘lomo doblado’, fue «ilusión» en una infancia pasada. «Es curioso como todos los niños, al finalizar las clases en verano apuntaban en la última hoja del cuaderno lo que querían hacer y, mientras otros hablaban de jugar al fútbol o montar en bici, yo siempre escribía lo mismo: tener mi propia huerta», explica Luis García a Europa Press mientras muestra todas las variedades que cultiva en ‘La Huerta de la Retamilla’, con una extensión cercana a la hectárea y media.

Luis García admite que cultivar es «vocación». Enamorado del «ensayo-error», siempre vio en la agricultura la mejor manera de «mantener a familia y amigos». A esto, que ya de por sí es «gratificante», añade el ser el «dueño» de su trabajo. «Aquí los ritmos los marca el clima, pero también uno mismo. Soy esclavo de la tierra pero, al mismo tiempo, muy libre», apunta.

Y todo bajo el paraguas «ecológico», acreditación que certifican todos sus productos amparados por el Consejo de Agricultura Ecológica. «Tenía claro que era la mejor y más sana forma de alimentar a nuestros semejantes», señala para recordar que sus primeros cultivos giraron en torno a la judía verde, el tomate y el pimiento dulce.

Pero la idea transmutó, precisamente, en Madrid en 2011. «Abrimos una tienda ecológica para dar salida a los productos», recuerda. Allí apareció María Fernández, mujer de Roberto Ruiz, chef de Punto MX que logró la primera estrella Michelin de un restaurante mexicano en Europa en 2014.

La amistad entre María y Beatriz derivó en idea de negocio. «Nos propusieron cultivar variedades mexicanas porque le era muy difícil traer algo fresco de su país y resulta que se dio tras mucho ensayo-error», explica García Bartolomé que señala que su producción es a demanda para los establecimientos que posee este afamado chef mexicano en la capital.

Del chile jalapeño y serrano, «los más habituales» han pasado a cultivar hasta 14 clases más –alguno de ellos ya no se producen ni en México– que les han llevado a alcanzar los 7.000 kilos de producción actuales. Pero ‘La Retamilla’ tiene vida más allá del chile y también germinan y comercializan tomatillos y jitomates, quelites y maíz tlaxcla, hoja santa, epazote, calaba, chiloacle y frijolitos… y alguna hoja de tabaco y judiones por aquello de «no descuidar» lo autóctono.

Una variedad que la convierte en «única» en España y, se atreve a decir, en toda «Europa». «Lo bueno es que podemos ofrecer producto fresco al restaurante en tres-cuatro horas directamente desde la huerta», explica García Bartolomé cuya inquietud natural le ha llevado también a adentrarse, de la mano de Roberto Ruiz, en el mundo de las «salsas» con la marca ‘La Chipotlera’ que se pueden adquirir ‘online’ para así explotar todas las vías de mercado.

Una idea de cultivos que, no esconde, nunca hubiera imaginado tener cuando empezó. Pero, como él mismo dice, la «vida te lleva a dar vueltas que no esperas». «Vueltas maravillosas», añade.

AMOR POR LO PROPIO

Porque su idea principal era dedicarse al producto ecológico autóctono, algo que, salvo en puntos de Navarra y País Vasco ve complicado por la «competencia directa de las huertas familiares» y, sobre todo, por la falta «de amor a lo propio» por lo de casa. «Tuvimos que abrir la tienda en Madrid porque aquí no dábamos salida a la producción y eso que proponíamos venta directa prácticamente… de la huerta a casa», lamenta. «Nos tenemos que querer un poco más, consumir más el producto local», subraya.

Además, cree que el tiempo le ha dado la razón por virar todo su esfuerzo hacia lo ecológico, «que funciona realmente bien», «puede competir en calidad para entrar en los mejores restaurantes del mundo», aunque recela de que la normativa europea, últimamente, se ha vuelto un poco «laxa» y se está «abriendo la mano» a la industria de elaboración que se «aleja» un poco de los parámetros «más puros».

Y para acabar, Luis García Bartolomé despeja dudas, le gusta el chile. «En cuanto le coges el aire al picante, y tienes asimilado que te va a picar, pasas a apreciar todo un mundo nuevo para nuestro mediterráneo paladar». Puro México con aroma a pinar.

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