Salamanca criminal: tráfico de armas de fuego

NOTICIASCYL continúa su serie dominical sobre prácticas delictivas cada vez más comunes en la provincia charra. Hoy, aborda la compraventa de pistolas, revólveres y escopetas a través de internet, aprovechando la red oscura y a través de páginas especializadas con mensajes en clave

FuenteH. Huerta

La crónica de sucesos está impregnada cada vez más con hechos delictivos hasta no hace mucho tiempo más propios de grandes urbes, de otras latitudes donde la delincuencia está a la orden del día. Pero la globalización también conlleva la expansión del delito y sus nuevas vertientes, que NOTICIASCYL les detalla cada domingo en una serie, acercándoles los detalles sobre prácticas cada vez más comunes en Salamanca.

Es el caso del tráfico de armas de fuego, cada vez más presente a través de internet, utilizando páginas y grupos especializados mediante mensajes en clave, o directamente a través de contactos de WhatsApp mediante intermediarios de confianza. Hace cinco años tuvo lugar una gran operación en la que incluso fue detenido el folclorista El Mariquelo. Días atrás era detenido un hombre que intentaba vender un revólver y la Policía descubrió un arsenal en su garaje.

El tráfico de armas es uno de los negocios más productivos que existen actualmente a nivel mundial. Junto al narcotráfico y la trata de mujeres, el comercio de este producto suele generar miles de millones de euros al año. El precio común que se paga por ellas varía enormemente según el producto y su marca.

Por ejemplo, una pistola se puede comprar en el mercado negro de España desde 1.000 euros. Un arma detonadora transformada en real, en tono a los 300 euros. Un Kalashnikov, el fusil de asalto más famoso del mundo, entre 1.500 y 2.000 euros. Hay armas más económicas sin guía de pertenencia, el DNI de un arma, que han sido inutilizadas en sus países de origen, por lo general en países del Este de Europa, y principalmente de la antigua Yugoslavia. ¿Cómo lo hacen? Aprovechándose de la dificultad de rastreo que proporcionan las nuevas tecnologías.

Internet profundo, internet oscuro o Deep Web, esa red de redes que queda al margen de los motores de búsqueda habituales, es el escenario de este tráfico negro de armas. El uso de la red TOR para volver anónima la navegación y ocultar la ubicación, además del uso de software para encriptar mensajes, permite establecer el contacto con los posibles compradores. Para intentar dejar menos rastro, el pago se realiza en bitcoins, la moneda virtual, o con tarjetas bancarias virtuales abiertas en entidades de paraísos fiscales.

La dificultad para la Policía Nacional y la Guardia Civil radica en que, pese a contar con sofisticados programas informáticos para poder rastrear este comercio a través de internet oscuro, sólo se puede intervenir en el momento de la venta del arma. La compraventa a través las nuevas tecnologías dificulta el seguimiento de una operación que puede tener una vertiente internacional.

Cara a cara se venden de forma individual muchas armas ilegales. Los contactos se llevan a cabo en mercadillos itinerantes, donde se ofrecen pistolas por apenas 50 ó 100 euros. ¿El motivo para ser tan baratas? Que se venden como si fueran robadas en alguna tienda cuando la realidad es que se trata de armas marcadas, es decir, con ellas se llevó a cabo algún atraco o incluso crimen, de manera que el vendedor quiere deshacerse de la prueba del delito lo antes posible.

También están quienes se dedican a vender armas de fuego simuladas para su transformación en reales o envían las pistolas y revólveres por piezas con las instrucciones para montarlas correctamente, pasos a seguir que se ofrecen por vía telefónica o a través de redes sociales. Para ello se aprovechan de servicios de mensajería y paquetería. Y con el objetivo de dejar el menor rastro posible, borran el número de serie de las armas. Toda precaución es poca para quienes trafican con la muerte.

Guardaba en un garaje un arsenal de armas de fuego

No hay comentarios