Los otros desaparecidos de Salamanca

La búsqueda de José Antonio Martínez Bolos, de 72 años, de quien no se tienen noticias desde el pasado 14 de noviembre, ha devuelto a la actualidad otras desapariciones en la provincia charra, como la del joven Gabriel Omar Mancilla el pasado 12 de marzo en la capital o la de Manuel Crisantos Moro en marzo de 2017 en Vegas de Domingo Rey

La desaparición de José Antonio Martínez Bolos, de 72 años, el pasado 14 de noviembre cuando paseaba con su mujer por la calle Azafranal de Salamanca, ha devuelto a la actualidad otros casos de personas desaparecidas en la provincia charra de las que no se ha vuelto a tener noticias desde entonces. Dos son las más recientes.

El pasado 12 de marzo desaparecía el joven boliviano de 23 años Gabriel Omar Mancilla, ‘Chema’. Eran sobre las cinco de la tarde y llevaba pantalón gris y una cazadora negra, en torno a 1,70 metros y de complexión normal, unos 75 kilos.

Desde el primer momento Bomberos de Salamanca y Diputación, Guardia Civil, Policía Nacional y Local, y Protección Civil, incluso GEOS, buzos especiales y helicópteros, aprovechando el descenso del caudal del río tras la rotura de una pesquera, lo buscaron tanto en el agua como entre la maleza. En cualquier recoveco.

Pero la crecida del río Tormes y la fuerza con la que bajaba el agua no ayudaron pese a que se ha rastreado desde el límite con el término municipal de Villamayor hasta La Aldehuela, ya en Santa Marta de Tormes. Desde hace semanas el operativo de búsqueda está suspendido a la espera de nuevas pistas que pudieran reactivarlo.

En un primer momento, familiares y amigos esperaban que Gabriel Omar estuviera con vida y hubiera decidido marcharse temporalmente de forma voluntaria, arrojando su teléfono móvil al río, de ahí que se situara en esa zona su última conexión. Pero el tiempo transcurrido ha evaporado esta hipótesis, al igual que la del secuestro, en la que también estuvo trabajando la Policía Nacional.

Más lejana en el tiempo es la desaparición de Manuel Crisantos Martín, un mirobrigense entonces de 53 años que desapareciera en Vegas de Domingo Rey, una pedanía del municipio salmantino de Agallas muy próxima a Ciudad Rodrigo. Desde el 25 de marzo de 2017 no se ha vuelto a tener noticias de él.

Era un hombre que pasaba varios días fuera de casa, como explicara entonces a este diario la familia del desaparecido. Pero “tenía la costumbre de llamar a su madre”, algo que en esta ocasión no hizo. Los vecinos de Agallas llegaron a realizar diversas batidas por el momento para ayudar a las labores de rastreo de la Guardia Civil, pero sin resultado positivo. La búsqueda se fue diluyendo y hoy, más de un año y medio después, Manuel Crisantos Mlro continúa sin regresar a casa.

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