Alberto Cabrillas: “Se puede hacer humor sin dañar a otra gente”

NOTICIASCYL entrevista a la sensación actual del humor, el salmantino Alberto Carrera Sánchez, ganador del primer Concurso Nacional de Monólogos de Helios entre doscientos participantes, algunos con una dilatada carrera. Este profesor de Educación Física que en su día iba para cura, orgulloso de su pueblo, tiene en el mundo rural el tema central de sus historias. Años atrás, un amigo le dijo que la gente pagaría por verle. Apunten su nombre

FuenteRaúl Martín
Alberto Carrera Sánchez (Alberto Cabrillas) muestra en la Plaza Mayor de Salamanca el primer premio logrado en el concurso nacional de monólogos
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Abrumado por la repercusión del premio nacional que acaba de conseguir, pero ilusionado con las oportunidades que se le abren a partir de ahora. Y, sobre todo, siempre con una sonrisa en la boca y con los pies en el suelo. Así llega Alberto Carrera Sánchez a su cita con NOTICIASCYL para darles a conocer un poco más en profundidad a quien llegarán a ver en el pódium del humor, porque Alberto Cabrillas, quédense con ese nombre, es una de las sensaciones en la actualidad dentro del panorama artístico de España tras vencer en el primer Concurso Nacional de Monólogos de Helios.

No es un concurso cualquiera. Además de estar presentado por el humorista Leo Harlem y ser emitido próximamente por Comedy Central, entre el jurado estaban Anne Igartiburu, Jordi Cruz, David Amor y Mago More. Entre los participantes, doscientas personas de todo el país, algunas ya con una dilatada carrera en el humor. Pero Alberto fue como el César: llegó, vio y venció. El premio económico, 2.000 euros, pero el que más valor tiene es un acuerdo de colaboración con la agencia de cómicos Divertia, que lleva a los mejores del país o artistas como el Mago Pop. Ahí es nada.

Y eso que a punto estuvo de no participar en el certamen. Un amigo le animó, pero Alberto, dedicado al humor desde hace algo más de un lustro, pensó que no estaba al alcance de sus posibilidades. Entre su madre y su novia le convencieron, envió un vídeo una semana antes de cerrarse el plazo para poder participar y el resto ya es parte de su historia. Un relato que comienza también de forma fortuita y con un inicio sorprendente.

Este profesor de Educación Física en un pueblo soriano, Covaleda, siempre está haciendo chistes y comentarios graciosos, ya sea con familiares o amigos, en una comida o de ruta con la bicicleta. “Para la tontería soy muy bueno de cabeza, me quedo con los chistes”, bromea. “Como siempre estaba haciendo gracias, decidí reunirlas y dije, voy a juntarlas en una historia, y las empecé a canalizar a través de monólogos”.

Alberto Cabrillas durante una actuación

Su primera actuación fue para las águedas de Cabrillas, su pueblo y apellido artístico en homenaje al tema principal de sus monólogos, ser de pueblo, pero también con una curiosa explicación. Y es que cuando estudiaba en el Seminario de Ciudad Rodrigo ése era el nombre por el que se dirigían a él. Sí, Alberto iba para cura, pero cuando creció en edad no lo hizo su vocación religiosa, sino la de ser maestro. “Hay gente en esa zona que todavía me conoce por Cabrillas, pero la familia me llama Alberto. Como me llaman de las dos formas, lo uní en el nombre artístico, y además siempre es la coletilla para empezar un monólogo”.

A partir de aquel monólogo decidió seguir escribiendo historias de humor y ganó un concurso en Salamanca. Dio el salto a actuaciones en bares, restaurantes, centros culturales, y no sólo de la provincia charra, también de otras de Castilla y León. Ahora, orgulloso de su Cabrillas, asegura que “la he puesto en el mapa de España para mucha gente”. Allí alucinan con su paisano, el mismo que siempre les está contando chistes y ahora recibe numerosos mensajes de los mejores humoristas del país.

La vida en los pueblos centra sus historias. “Intento basarme en experiencias mías, pero siempre meto a gente de pueblo, cuento cómo somos, sin pelos en la lengua, resaltando aquello que nos hace especiales, pero sin llegar a ofender”. Porque Alberto considera que “se puede contar un chiste desde el respeto y la educación, pero sin dañar a otra gente, aunque sea humor, en el humor no todo vale”. Por ejemplo, tiene claro que no le gusta hablar de política.

A partir de ahora, se centrará en su contrato con Divertia sin dejar de lado su trabajo como profesor. Así lo hará mientras pueda compaginar ambas pasiones. “La educación es lo primero, he luchado mucho para ser maestro, pero si se abren puertas en el humor, hay que aprovecharlas”. Puertas como la televisión, su gran ilusión, o compartir escenario con Goyo Jiménez, Leo Harlem o el Mago More. Puertas también como las de teatros de toda España, el Liceo de Salamanca le encantaría, pero con los pies en el suelo, porque “si veo que me va a cambiar mi forma de ser, antes lo dejaría, lo tengo muy claro”.

Así que apunten este nombre, Alberto Cabrillas, porque quizá a no mucho tardar acudan algún día a un gran teatro para ver uno de sus espectáculos e incluso quieran tener su autógrafo. Un amigo suyo ya vaticinó su éxito. “Me dijo, algún día la gente va a pagar por verte y de momento ya lo he conseguido, pasar de un garito sobre una mesa a ganar un premio nacional en un teatro lleno ya es algo increíble. Todo lo que venga, pues bienvenido sea”.

Un salmantino es la nueva sensación de los monólogos de humor

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