Así se ahuyenta a los estorninos en Salamanca

El Ayuntamiento ha contratado un efectivo sistema que mezcla pirotecnia, sonidos, luces y rapaces en aquellas zonas en las que se ha constatado una mayor presencia de estas aves. NOTICIASCYL acompaña a los técnicos en su recorrido por la capital charra

Cada otoño, el ciclo de la vida acerca hasta Salamanca a bandadas de estorninos, miles de aves que llegan a la capital del Tormes y se establecen en sus monumentos y edificios más altos. Sin embargo, este año son más que una plaga y han adelantado su invasión. Los vecinos de los barrios del Oeste, Salesas y Labradores padecen desde septiembre los efectos de estos pájaros, sobre todo al caer la tarde y convertirse algunas zonas en ensordecedores patios de recreo. También las consecuencias de sus excrementos.

La escasez de lluvia ha provocado un cambio en el ciclo de cultivos de los que se alimentan los estorninos, de ahí que hayan adelantado su llegada hasta la ciudad. Además, entre sus edificios buscan refugio por la noche al ser mayor el calor que se concentra. Mientras, por las mañanas es frecuente verlos en los campos en torno al polígono industrial Los Villares en busca de alimento, o en los alrededores del polígono El Montalvo y los campos anexos a Mercasalamanca.

El servicio de control de plagas del Ayuntamiento de Salamanca ya se ha puesto manos a la obra para ahuyentar a los estorninos de determinadas zonas de la ciudad. Y es que aunque es una de las aves más molestas para los habitantes de las ciudades y una de las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, están protegido y no se pueden exterminar de forma indiscriminada. Durante los últimos días se ha incrementado la actividad con un efectivo sistema que mezcla pirotecnia, sonidos, luces y aves rapaces. NOTICIASCYL acompaña a Antonio Calvo, del Servicio de Medio Ambiente del Ayuntamiento, y a Javier Sambade y Balbo Bello, técnicos en control de aves, durante su recorrido por la capital charra.

La labor comienza cada día a las seis de la tarde y se prolonga hasta las cuatro de la madrugada. Durante este tiempo se pasa por el paseo del Doctor Torres Villarroel, Carmelitas, Reyes de España, Dominicos, plaza de Colón, La Alamedilla, avenida de Portugal, barrio Vidal y campus universitario. Se comienza por las zonas más problemáticas para que, antes de anochecer, los estorninos no se aposenten entre los árboles y edificios, huyendo hacia zonas del extrarradio de la ciudad, principalmente La Aldehuela.

Antena de televisión repleta de estorninos en el paseo de Carmelitas de Salamanca

“Hay unos doscientos que son fijos en Carmelitas y atraen a los demás, igual que las palomas torcaces, pero si se logran ahuyentar a tiempo se gana mucho porque se evita el efecto llamada que concentre a miles de ellos y así estén más dispersos, buscan estar cuanto más apretados mejor porque así concentran más calor, hay árboles donde al ahuyentarles salen tantos que parece imposible que estuvieran en esas ramas”, explica Javier Sambade. Aunque no es fácil, pues como toda especie evoluciona y aprende de la experiencia adquirida. “Hace años se concentraban en la Catedral, ahora en edificios, antes en cipreses, este año en plataneros, porque su hoja es más grande y les protege más, pero cuando caiga por el invierno se moverán. Algunos estorninos ya no se mueven ni con petardos, no se asustan, tenemos que ir cambiando las técnicas, con música u otros sonidos, o un proyector de láser”, añade Baldo Bello.

Y es que el problema de los estorninos está muy arraigado en Salamanca y no es comparable a otras ciudades. Esta misma empresa contratada por el Ayuntamiento trabaja en Gijón o León, donde apenas en unos días logran su cometido. En la capital charra la labor es más ardua. Hasta octubre se ha logrado reducir a más de la mitad la población de estorninos autóctonos en la ciudad, que actualmente se cifra en aproximadamente 20.000, aunque coincidiendo con la bajada de las temperaturas se prevé la posible llegada de los estorninos que proceden de puntos migrantes.

Proceso para ahuyentar a los estorninos

Durante el recorrido, los técnicos en control de aves recorren cada zona, cada parque, cada árbol mezclando focos de luz hacia las ramas, sonidos de rapaces y voladores (petardos de baja intensidad que ascienden unos cinco metros) para ahuyentar a los estorninos. Por cierto, “no se les causa ningún trauma, simplemente se asustan y se desplazan a otro sitio, evitar que se conviertan en una plaga es también importante para evitar problemas de salud pública en la ciudad”, puntualiza Javier Sambade, quien lamenta que algunas personas hayan increpado su labor, aunque comprende que sea por desconocimiento.

Javier Sambade con un águila de Harris en el Campo de San Francisco de Salamanca

Cuando la ciudad duerme y apenas hay ya peatones y coches, también se emplea un águila de Harris americana, sobre todo en los parques para sacar a los estorninos más reacios. “Es el último recurso, es un gregario, el lobo del aire llaman a esta águila, porque nos ven como compañeros de caza, es un ave muy inteligente pero a la vez tranquilo, adiestrable y polivalente”. Además, cuenta con su visión nocturna como ventaja para ahuyentar a aquellos estorninos concentrados en los árboles que apenas son visibles entre la oscuridad de la noche.

El extraño caso de La Fuente de San Esteban

Hace casi un año, ya en diciembre, sorprendentes imágenes en La Fuente de San Esteban, municipio del Campo Charro a unos sesenta kilómetros de Salamanca, mostraban miles de estorninos por sus calles, a ras de asfalto, cual película ‘Los pájaros’ de Alfred Hitchcock o algún filme de serie B para las sobremesas de los fines de semana. “Nunca había visto nada igual, cuando vi el vídeo no lo creía y tenía que verlo con mis ojos”, recuerda Javier Sambade, que también trabajó para lograr ahuyentar a los estorninos de allí.

La explicación a este fenómeno reside en una antena de telefonía que hay en el municipio. Su altura, junto con su fisonomía, con unos agujeros que las aves interpretan como refugio, se antoja como un lugar ideal. Además, a un kilómetro hay una granja donde se alimentan por el día, a lo que se añaden las dehesas de la zona. Por eso, el efecto llamada atrajo a miles y miles de estorninos y, cuando coparon la antena y no había más hueco, se lanzaron primero a los tejados de las casas y después al asfalto, más caliente que los muros.

Este año ya se ha detectado su presencia masiva, pero rápidamente se ha trabajado de manera preventiva para evitar que se repitan las bandadas del año pasado. También se han detectado estorninos en Vitigudino, que cuenta con una gran antena como reclamo para estas aves. Mientras tanto, los efectos son positivos en Salamanca capital, donde la labor es ardua. Paciencia e insistencia son las claves. Si los ven por la calle con petardos, focos de luz hacia los árboles, música o incluso un águila, no se alarmen, están trabajando por el bien de todos.

La plaga de estorninos adelanta su invasión

Ensordecedora plaga de estorninos en La Fuente de San Esteban

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