La odisea de encontrar un banco sin excrementos de palomas

No es fácil encontrar un lugar donde poder sentarse en las principales avenidas de Salamanca. Plazas y parques están repletos de cagadas de unas aves que este verano son más que una plaga

FuenteRaúl Martín
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Durante los últimos veranos se repite una imagen en las plazas y parques de Salamanca: bancos repletos de excrementos de palomas. Pero durante las últimas semanas sus restos han proliferado más de lo habitual. De hecho, encontrar un lugar donde sentarse que esté completamente limpio se ha convertido en una odisea.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) alerta de que la densidad de aves como las palomas en algunas ciudades está superando mucho los límites aconsejables y pueden generar un buen número de problemas de salud en la población, tanto de tipo respiratorio como intestinales. Puede ser el caso de Salamanca, donde los excrementos de estas aves son cada vez más abundantes y visibles en plazas, parques y jardines de la capital charra.

Anecpla insiste en la enorme importancia que tiene el control de especies plaga avícolas en entornos urbanos, tanto por los graves problemas de salud pública que pueden acarrear como por los innumerables desperfectos que ocasionan en el patrimonio. “Para conseguirlo, las medidas más eficaces son no proporcionarles alimento, para lo que la colaboración ciudadana es fundamental, y poner la prevención y la solución del problema llegado el caso en manos de profesionales”, comenta su directora general, Milagros Fernández de Lezeta.

Las enfermedades infecciosas que las palomas pueden transmitir a los humanos no es algo común ya que es necesario un contacto directo con este ave o con sus excrementos, una de las principales vías de transmisión. Pero eso no significa que estos animales no transmitan enfermedades mediante agentes infecciosos como virus, hongos y bacterias que causan alergias y dolencias respiratorias.

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