El ruido nocturno se convierte en un problema grave para Salamanca

En apenas medio año la Policía Local ha realizado más de trescientas intervenciones, principalmente en comunidades de vecinos. Oeste y Labradores son los barrios más ruidosos. Junto con el centro de la ciudad acumulan el mayor número de denuncias interpuestas

FuenteRaúl Martín
Aparato para medir los decibelios y el exceso de ruido

Salamanca es un ciudad jovial, repleta de estudiantes de todo el mundo, que vive a pleno rendimiento casi las 24 horas. Sin embargo, esta vitalidad choca con el derecho al descanso que también tienen sus habitantes, y ahí el ruido nocturno se ha convertido en un grave problema.

Incluso la semana pasada un joven apuñaló a un hombre que le recriminó desde su casa el ruido que estaban haciendo a las tres de la mañana. Fue en la calle Bolívar del barrio Garrido. Durante la discusión se retaron, el vecino bajó a la calle y fue acuchillado por la espalda.

Sólo durante el primer semestre de este año la Policía Local tuvo que realizar 301 intervenciones, a una media de casi dos diarias. La molestias derivadas por molestias a los vecinales, dentro de una comunidad, y los ocasionados desde la vía pública o desde establecimientos. Prueba de ello son las sanciones que cada día publica el Boletín Oficial del Estado (BOE). Oeste y Labradores son los barrios más ruidosos. Junto con el centro de la ciudad acumulan el mayor número de denuncias interpuestas.

En la normativa del Ayuntamiento de Salamanca se establece que se consideran infracciones leves superar los niveles máximos admisibles de ruido hasta en 4 decibelios, tanto en emisión como en inmisión, el ejercer cualquier actividad industrial, comercial, recreativa, musical, de espectáculos y de servicios. Se consideran infracciones graves superar los niveles máximos admisibles de ruido hasta en 7 decibelios y el mero entorpecimiento de las funciones de inspección por parte de la Policía Local y los Servicios Técnicos Municipales, así como la reincidencia en la comisión de cualquier infracción leve durante el plazo de dos años.

Y se consideran infracciones muy graves superar los niveles máximos admisibles de ruido a partir de 8 decibelios, el trucaje, manipulación, ruptura del precinto o sustitución sin autorización de aparatos o equipos precintados por los Servicios Técnicos Municipales o la Policía Local y la reincidencia en la comisión de cualquier infracción grave durante el plazo de dos años.

Las infracciones leves pueden ser sancionadas con hasta 700 euros y/o inmovilización del vehículo o ciclomotor por un periodo de tiempo no superior a quince días; las infracciones graves, con multas de hasta 1.500 euros y/o inmovilización durante un mes; y las infracciones muy graves, con multas de hasta 3.000 euros y/o inmovilización durante seis meses.

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