Ferrera y Talavante tapan a la bondad de la ‘factoría’ Matilla

Alejandro Talavante corta las dos orejas al sexto, Antonio Ferrera, una a cada uno de sus toros, y Cayetano se va de vacío ante una corrida floja y noble de Matilla

Natural largo de Talavante

La corrida de García Jiménez, casa Matilla, tiene muchas lecturas. La principal, como decía un buen aficionado de grada, es que “los toros de la factoría Matilla están hechos a medida de las figuras”. He ahí la cuestión de la fiesta. La explicación de esta corrida de miércoles -la corrida de las bajas- y ello muy a pesar de la segunda Puerta Grande de la Feria –Ferrera y Talavante salen en hombros a la avenida de San Agustín-.

Una corrida justita de presentación -muy a la medida-, muy escasa de fuerzas, también escasita de bravura pero, ay!, muy noble en su conjunto. Esa nobleza y bondad fue la que supieron aprovechar Ferrera en su primero y el cuarto, y Talavante en el quinto. Cayetano, en el tercero, lo intentaba y lo intentaba pero aquello no calaba y encima mató mal, y en el sexto, nada pudo hacer ante el menos bondadoso de la tarde, en una faena imposible.

Con estos noblotes ‘matillas’, el torero también de la casa, Alejandro Talavante, se gustó y gustó en el quinto. Una faena hecha por el propio torero que comprendió los pros del toro -su nobleza y su pitón derecho que explotó a la perfección- y los contras -la escasez de fuerzas-. Con estas mimbres tejió una faena completa, variada, de mucho gusto, de estética, pulcra, de exquisito toreo. Porque este joven, al que por estos lares conocemos bien desde sus tiempos de ‘tapia’, cada día crece más en estética y pureza. Todo lo que hace es con gusto, desde el toreo hasta los saludos. Puede ser la faena de la feria, o al menos, una de las mejores. Un torero que bordó el toreo ante un animal con escasa transmisión, pero Talavante lo hizo bueno y con mucho gusto. Dos orejas merecidas.

En el segundo, poco pudo hacer ante un toro abanto, que se fue a ‘querencias’ desde el inicio, dando conocimiento del desenjaule. Aún y así, en terreos de sol, el extremeño lo intentó, sacó alguna tanda buena, pero allí no había más que abreviar.

Comenzó Antonio Ferrera su faena a la vez que los de grada respirábamos humo por doquier -cuándo se prohibirá fumar en lugares públicos, ay!-. Y comenzó poniendo banderillas con la bandera de España -aquí sí, qué pena tras lo acontecido en Bilbao-. Una faena moldeada por el propio matador ante un flojito toro. Estuvo correcto, dispuesto y eso lo premió el público -suponemos- con una oreja, porque en la plaza solo había un matador dispuesto y un animal que ‘no podía’.

En el cuarto Ferrera estuvo suficiente desde un inicio capotero muy aplaudido. El toro, otra vez escasito, pero muy noble, bondadoso y entregado a la muleta del matador. Faena larga finalizada con un encimismo que gustó al personal, y mucho! Allí Ferrera se sintió cómodo y dominador. El público se lo premió con otra oreja y, de paso, abría la Puerta Grande.

Una tarde que fue la demostración más palpable de la situación de la Fiesta. Una Fiesta fundamentada en el torero y, con perdón, casi menospreciando la condición del toro. Una Fiesta con toros hechos para las figuras actuales. Bondadosos, noblotes, a medida… La gente -no toda, obviamente- visto lo visto en las plazas, va a ver toreros, no va a ver toros, pronta en sacar moqueros -bueno, almohadillas blancas-. Se deja llevar por las faenas bonitas ante toros fáciles. Aunque, como dice el refrán, ‘de todo hay en la viña del Señor’, cachis!

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Salamanca. Algo más de media entrada. Segunda de la Feria de la Virgen de la Vega. Toros de García Jiménez, flojos y nobles.

Antonio Ferrera: oreja y oreja.

Alejandro Talavante: ovación y dos orejas.

Cayetano: silencio y palmas.

Se desmonteró en el sexto toro el banderillero Iván García, de la cuadrilla de Cayetano.

FESTEJO DÍA 14 SEPTIEMBRE, JUEVES

6 toros de Garcigrande y Domingo Hernández para Julián López ‘El Juli’, Juan del Álamo y Roca Rey.

No hay comentarios

Dejar respuesta