¡Qué tamaño!: Las ‘monstruosas’ calabazas de la fértil provincia de Salamanca

Hasta 50 kilos pesan las más grandes de una cosecha que dará... Para muchas morcillas

FuenteJavier A. Muñiz
Chus posa con sus calabazas / Imágenes cedidas a NOTICIASCYL SALAMANCA
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En plena Sierra de Béjar, donde la tierra mana auténtica vida, se encuentra el salmantino municipio de Lagunilla. Y es ahí, en el curso de la Vía de la Plata, donde la fertilidad del suelo obra auténticos ‘milagros’. Para ejemplo, un botón. Las calabazas de hasta 50 kilos del huerto de un vecino del pueblo que cuenta con 92 años y que saborea ahora el fruto de su esfuerzo. Su hija Chus plantó las hortalizas en un terreno anejo a su finca y ha recogido, con ayuda entre otros de su sobrino Javier, una sorprendente cosecha.

Y eso que no es su huerto de toda la vida. Este año hubo que improvisar fuera de la finca familiar porque las ovejas de un vecino se comieron todo el brócoli y los repollos que Chus, profesora de inglés de profesión y horticultora de corazón, había sembrado con todo su cariño. A cambio, decenas de calabazas y sandías con un tamaño impresionante. ¿La explicación? Javier lo tiene claro. El entorno y el clima. Una tierra muy húmeda y la cercanía de un pozo muy próximo. Eso sí, todo sin abonar.

Algunas con un metro de longitud que ocupan entera una carretilla de obra. “El problema una vez que lo has sembrado es transportarlo”, bromea Javier, orgulloso de la cosecha familiar aunque recordando que no es la primera vez que la huerta de su abuelo da semejantes frutos. Además, recuerda que en el pueblo de al lado, Zarza de Granadilla, acostumbran a hacer concursos de calabazas gigantes. Reconoce, eso sí, que la gente “flipaba” al verle por el pueblo llevando en carretilla hortalizas de ese calibre.

La familia tiene claro a qué van a destinar estos frutos. A elaborar morcilla de calabazas. Con el sudor de su frente harán el costoso trabajo de pelarlas, las cocerán y con la pasta que se obtiene culminarán las morcillas con la aportación del cerdo. Un verdadero manjar que a buen seguro podrán disfrutar durante gran parte del invierno, habida cuenta de los tarros y tarros que podrán conservar con las ‘monstruosas’ calabazas de la fértil provincia de Salamanca.

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