Emoción en La Fuente en la presentación de ‘Aquella mañana de diciembre…’

En ‘Aquella mañana de diciembre…’, Paco Cañamero revive el accidente de Muñoz, en un acto en La Fuente de San Esteban que contó como invitados con los periodistas Antonio Regalado y Carlos Velasco, con raíces en Aldehuela de Yeltes y Muñoz.

FuenteLuis Falcão | @luischiado
Carlos Velasco, Paco Cañamero, Antonio Regalado y el alcalde de La Fuente, Manuel Rufino, en la presentación del libro./ FALCAO

El periodista y escritor Paco Cañamero presentó este lunes en su pueblo, La Fuente de San Esteban, su libro ‘Aquella mañana de diciembre…’. Una obra periodística que aborda el accidente entre un autobús escolar y una locomotora que el 21 de diciembre de 1978 le costó la vida a 30 niños y un adulto en el paso a nivel de la localidad de Muñoz, pedanía de La Fuente de San Esteban.

El acto contó con la presencia de los periodistas Antonio Regalado, de Aldehuela de Yeltes y con familiares implicados, y de Carlos Velasco, con raíces en San Muñoz y quien perdió a un primo en el accidente. Ambos periodistas desglosaron en una amena intervención sus vivencias y recuerdos, como, también, las secuelas de aquel trágico suceso. Además, el acto fue presentado por el alcalde de La Fuente de San Esteban, Manuel Rufino, y llenó el salón de actos del Centro Cultural.

Ese accidente provocó una ejemplar corriente de solidaridad entre las gentes de esa comarca, algo que siempre recuerda Paco Cañamero. De ahí que ‘Aquella mañana de diciembre…’ sea un particular homenaje a las víctimas mortales, a los supervivientes, a los profesores y a toda la gente que aportó su granito de arena para ayudar en el día más triste que ha vivido el Campo Charro.

Paco Cañamero lleva gala ser charro y defender a ultranza las costumbres y tradiciones de su tierra. Con 11 años, cuando ni en sueños imaginó que en el futuro se dedicaría al mundo de las letras, vivió en primera persona el tremendo drama del accidente de Muñoz, en su calidad de alumno del colegio público comarcal Nuestra Señora de los Remedios.

Lloró la pérdida de cuatro compañeros de aula además de ser el resto conocidos y amigos suyos, con quienes compartió partidos de fútbol en el recreo, juegos escolares y alguna trastada. Nada marcó tanto su vida como aquella mañana del 21 de diciembre de 1978.

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