Santa Marta le declara la guerra a las ‘cacas’ de perro

Arranca en el municipio trastormesino la campaña de reparto de bolsas de recogida de excrementos con comerciantes y el servicio municipal de limpieza

FuenteRedacción

El Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes pone en marcha una campaña de entrega de bolsas para la recogida de excrementos de las mascotas en las calles y parques del municipio que llevará a cabo en colaboración con el Servicio de Limpieza municipal y la Asociación del Comercio de la localidad. Se trata de una propuesta que trata de recordar a los dueños de animales que tienen la obligación de recoger las heces que sus animales depositen en la vía pública.

De este modo, está previsto que se entreguen 70.000 bolsas en los comercios asociados y los barrenderos, de tal forma que se facilite la labor a los dueños de estos canes. La entrega de las mismas es una nueva iniciativa pero cabe recordar que actualmente tanto el Ayuntamiento como el edificio Sociocultural y la Isla del Soto cuentan con dispensadores para todos aquellos que no saquen las bolsas cuando vayan a pasear.

Como recuerda la concejal del área, Marta Labrador, “esta es una de las principales quejas de los vecinos del municipio que continuamente se encuentran con excrementos de perros en las vías públicas. Desde el equipo de Gobierno somos conscientes de que las mascotas generan muchos beneficios en sus dueños pero también tenemos que recordar que existen una serie de obligaciones y deberes que todo dueño debe cumplir”. A este respecto, “animo a todos los vecinos a que cumplan con la ordenanza municipal, puesto que es una obligación cívica además de evitar con ello sanciones que en algunos casos pueden ser de elevada cuantía”.

En otro orden de cosas la concejal del área quiso “incidir al recordar a los vecinos que los canes tienen que ir atados en los lugares públicos y llevar bozal si pertenecen a los grupos de razas peligrosas”.

Actualmente en el municipio se ha incrementado el número de perros registrados en el censo municipal hasta llegar a los 1.521, 105 potencialmente peligrosos, de modo que la falta de recogida de excrementos se ha convertido en una molestia para los vecinos y puede convertirse en un foco de infecciones además de provocar resbalones y caídas.

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