Villavieja de Yeltes rinde pleitesía a la Virgen de Caballeros

Villavieja de Yeltes vive uno de los momentos más esperados, el traslado de la Virgen con el singular Baile del Cordón. Emoción, sentimiento y raíces a flor de piel.

Villavieja de Yeltes celebra hasta el 30 de agosto sus fiestas patronales 2018 en honor de la Virgen de Caballeros. La primera semana la programación ha estado centrada en actividades infantiles, deportivas y culturales, para a partir de ahora ha dado rienda suelta a los festejos taurinos y la tradición religiosa con su singular folclore.

La capital de la charrería abre sus fiestas de la Patraona, la Virgen de Caballeros, esta noche de lunes. El nombre de Caballeros se puede deber a que fueron unos cazadores quienes hallaron la imagen de la Virgen. Éstos procedían de la capital, se habían desplazado hasta las tierras de Villavieja de cacería. Al mover unas piedras para sentarse hallan la imagen de la Virgen que llevan a Salamanca y entregan al obispo, quien la donó al convento de Las Adoratrices. Los habitantes de Villavieja entablaron un largo proceso, desde el año 1400 -cuando fue encontrada- para que la imagen fuese devuelta al pueblo, pero  solo consiguieron unos doscientos años después, hacia 1600, que el Obispado de Salamanca donara otra imagen que, al contrario que la talla original, solo tenía cara y manos, es como se decía entonces, ‘de vestir’. El 18 de abril de 1948 la Virgen de Caballeros fue nombrada Patrona de Villavieja de Yeltes.

Su fiesta es el 28 de agosto, con misa y procesión, pero la jornada anterior se celebra una novena en la ermita, con gran asistencia de los villaviejenses que cierra con una procesión nocturna que se inicia en la calle de Caballeros y luego en la Plaza Mayor, convertida en coso taurino, donde se realizan los más emotivos actos.

Todo comienza con el desfile del séquito religioso, que abre el pendón y el estandarte de la Cofradía de la Virgen de Caballeros. A continuación, inician la marcha los cofrades, que abren filas con su collar característico y las velas encendidas. Siguen las charras y charros y la Virgen, que ofrece una estampa emocionante entre su dulzura, las velas y el silencio solo roto por algunos cánticos y el repicar de las campanas..

Ya en la plaza, el séquito entra en el ruedo, que presenta lleno hasta la bandera, entre aplausos y vítores a la Patrona. En primer lugar, situada la imagen frente a la puerta mayor de la iglesia, se realiza la salutación a la Virgen por una persona determinada. El coro de Villavieja interpreta la ‘Salve‘ hasta que el párroco bendice la imagen, si antes con incienso, ahora de palabra. En ese preciso momento comienzan a sonar la gaita y el tamboril, con los sones de Arcadio de Barreras, y el grupo de charras y charros locales trenza ‘El cordón‘, danza muy conocida en la provincia, pero Villavieja de Yeltes tiene una versión distinta, quizás más pura y alegre de dar gracias a la Patrona local. El ‘Himno de Villavieja‘, al unísono en toda la plaza y por todas las gargantas, cierra los actos en honor a la Virgen de Caballeros, que regresa en procesión al templo parroquial, donde, la jornada siguiente, tras una misa y el ofertorio, regresará en un concurrida marcha hasta la ermita.

Y este sabor tradicional, con apego a las raíces y las costumbres de un pueblo, se convierten en rito e identidad. Las fiestas son fiesta y alegría, pero también el encuentro con el pasado que legaron los ancestros para hacer pueblo y comunidad.

REPORTAJE GRÁFICO LUIS FALCÃO

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