Un paciente de Saucelle debió esperar tres horas por una urgencia

Durante las fiestas cayó desplomado. El helicóptero medicalizado estaba en Ávila y una doctora de vacaciones le llevó al consultorio, pero carecía de los recursos mínimos. Médicos de Barruecopardo pidieron una ambulancia, que llegó de Lumbrales, pero era básica, porque en esa comarca no hay UVI. Fue trasladado a Vitigudino mientras llegaba una UVI de Ciudad Rodrigo y desde allí hasta Salamanca

FuenteRaúl Martín
Vecinos de Saucelle durante el inicio de sus fiestas patronales

La escasez de médicos en los pueblos está provocando situaciones que incumplen la normativa sanitaria por parte de la Junta de Castilla y León y ponen en peligro la vida de pacientes que precisan una atención urgente. Así ocurrió recientemente durante las fiestas de Saucelle, según denuncia el Partido Socialista de Salamanca tras verificar los hechos y recabar pruebas.

Una persona cayó desplomada. Al momento se avisó a emergencias, pero para poder ser trasladada rápidamente hasta el hospital de Salamanca necesitaba el helicóptero medicalizado, que en ese momento estaba en Ávila. Llegó una doctora que se encontraba de vacaciones y trasladaron al paciente hasta el consultorio médico, pero poco pudo hacer al carecer de los recursos más mínimos, con lo que su impotencia fue mayúscula.

Avisaron al cercano centro de salud de Barruecopardo y tuvieron que esperar a que llegara una ambulancia desde Lumbrales, pero los médicos iban en una ambulancia básica, pues no hay UVI móvil en esta comarca. El paciente fue trasladado hasta el centro de salud comarcal de Vitigudino (a 31 kilómetros y 33 minutos de distancia por carreteras en algunos tramos sinuosas), epicentro sanitario de esta zona (del que dependen los centros de salud de Lumbrales, Barruecopardo y Aldeadávila de la Ribera, y a su vez los consultorios médicos de cada pueblo).

Allí hubo que esperar a que la ambulancia UVI móvil llegara desde Ciudad Rodrigo, a 67 kilómetros y 46 minutos de distancia. Desde ahí se trasladó al paciente hasta el hospital de Salamanca. Así, una urgencia que debió ser atendida en menos de media hora, según establece la normativa vigente, se convirtió en una odisea de tres horas.

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