Hinojosa luce los otros Arribes en su Marcha de Senderismo

Cerca de 200 amantes de la naturaleza conocen y disfrutan con la Ruta de Senderismo en Hinojosa de Duero que, en esta IX edición, que cambió de itinerario para alcanzar el Puente del Ojo, el Puerto de la Molinera y el Cachón del Camaces.

Hay vida más allá del Duero. Esa es la impresión que sacaron los cerca de 200 senderistas que participaron en la IX Marcha de Senderismo de Hinojosa de Duero, celebrada este lunes, 23 de abril, festivo en Castilla y León, en una jornada de auténtica primavera. El cambio de itinerario ideado por el Ayuntamiento ha resultado todo un éxito, tomando en consideración la opinión de los caminantes. Una marcha que contó con la participación de la vicepresidenta de la Diputación de Salamanca, Chabela de la Torre, quien acompañó al alcalde y diputado, José Francisco Bautista.

Un nuevo trazado de 13,5 Km, de dificulad baja, por zona de puentes y ríos con unas vistas espectaculares. Es el resumen de la marcha. Pero realizando el camino, el viajero se da cuenta de la diversidad paisajística que poseen Los Arribes del Duero. El agua por todas partes, con la música que acompaña en el camino de arroyos y ríos, de cachones y rápidos, sea el Huebra o el Camaces. Quién sabe si el agua susurraba sus nombres a los habitantes de estas zonas, o fueron ellos quienes viendo cada día estos caudales los nombraron como cachones, cachoneras, caozos, regatos, vados o pesqueras… Los puentes, como esa maravilla arquitectónica que llaman en el lugar el Puente del Ojo, al que se llega por el Camino de las Huertas, tras dejar atrás, en los lavaderos, a las mujeres interpretando labores con atuendo de época. Todo un vergel a una hora escasa de la monumental Salamanca.

Porque monumento natural es la subida por la Cabeza Blanca y poder disfrutar de un paisaje irisado por dos ríos que caudalosos corren más que avanzan en la sima del lecho elevando desde las profundidades la eterna estrofa del agua. A la derecha queda el Puente de la Molinera, otra obra de la arquitectura civil que reposa entre dos culebras que serpentean por la ladera de los ríos. Es el Puerto de la Molinera que encoge el alma cuando en su recorrido el viajero se pierde entre eriales y estepas abrasantes. Ya en la ladera del río Huebra, la marcha avanza por la sinuosa carretera para salir al encuentro del poder de la naturaleza en su manifestación más salvaje, es el Cachón del Camaces, cascada natural que sobrecoge en su división de la cavidad fluvial y la perspectiva de los horizontes que se pierden entre montañas oblondas, picos, en estos lugares, existen, pero al revés. Son esas caídas de agua desde las alturas rompiéndose al caer sobre la roca en mil pedazos, en innumerables cachos.

De regreso al pueblo, los camiantes disfrutaron de una comida con productos de la tierra regada con tinto local, café de puchero y dulces con obleas. También los bailes tradicionales con ‘Tamborileros a la Antigua Usanza de Salamanca‘ y ‘El Baile de la Rosca’, la jota de la Ribera o la botella. Y ya, hasta la Feria del Queso, allá por los días 5 y 6 de mayo. Como diría el amigo Guillermo, la naturaleza siempre lleva los colores del espíritu, y en Arribes existe la multiplicidad cromática, y más en esta verde y florida primavera, cachis!

REPORTAJE GRÁFICO LUIS FALCÃO

 

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