Jamón jamón en Guijuelo

Miguel Ángel Perera y Pedro El Capea cortan tres orejas cada uno y abren la puerta grande de Guijuelo. Ponce se marchó de vacío, bueno no, con un Jamón Guijuelo

FuenteLuis Falcão | @luischiado
Perera y El Capea, a hombros en la plaza de toros de Guijuelo./ FALCAO
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Otra buena tarde de toros la vivida en Guijuelo. La Villa Chacinera celebra sus fiestas patronales y, como es de rigor desde hace ya alguno años, organiza una mini feria taurina de mucho interés. Así, en esta tarde de San Roque se lidió una corrida de El Pilar -ya también es tradicional- que resultó aprovechable en términos generales, salvo el primero al que Enrique Ponce poco pudo hacer salvo vivir ‘un apretón’ de los que el de Chivas ya ni quiere ni desea.

Todo empezó con la entrega de un Jamón Guijuelo a Ponce por su trayectoria taurina y ser la primera vez -si no falla la memoria, ay a estas edades Juan Pedro– era su primera corrida en Guijuelo. La concejala de Turismo, Sandra Méndez, fue la encargada de entregar este preciado regalo. No es menos cierto que Ponce miró con cara de satisfacción y asombro al burladero donde se encontraba su suegro Victoriano Valencia.

A partir de ese momento todo fue de manera desigual. Así, si Enrique Ponce salió a pie por la puerta de cuadrillas, en el primero no pudo más que sudar, mientras que en el segundo el fallo a espadas le privó también de un par de orejas. Entendió bien a un cuatreño que costaba entregarse al que consiguió someter en la pañosa para arrancarle varias series de muletazos marca de la casa. El público estaba con él y así se lo hizo saber al final de su faena con una estruendosa ovación que obligó al matador a salir al albero.

Inmenso anda Miguel Ángel Perera. Ve los toros y las faenas con claridad de día soleado. Dominador, poderoso, templado y, en ciertos momentos, también con gusto. Qué decir de su tranquilidad en las distancias cortas, donde somete y se encuentra como pez en el agua. Encandiló a las gradas de manera espectacular que le pidió dos orejas en el primer toro, en la faena quizás más torera, y en el quinto, donde se vio su versión más encimista y dominadora, si no da un pinchazo, hubiera conseguido doble trofeo, solo fue una oreja, a pesar de la petición del respetable, pero dejó en Guijuelo, un año más, su empaque de torero grande y mucha personalidad.

El tercero en discordia -aunque también de la casa- era Pedro El Capea al que hacía tiempo no se veía por estos lares. En el primero no terminó de cuajar la faena porque el toro entre despistado e impresivible no iba acorde con la disposición del salmantino. Eso sí, su entrega le valió una oreja. Las hormas cambiaron en el sexto, un buen toro al que El Capea entendió a la perfección, con el que demostró toda su capacidad técnica y, sumado a su disposición y entrega, arrancando algunas buenas series de muletazos, logró el aplauso unánime de la afición tras matar de manera soberbia al toro. Dos orejas que le permitían también salir en hombros junto a su cuñado Perera.  Es que en Guijuelo todo es jamón jamón, ay!

FICHA DE LA CORRIDA

Plaza de Toros de Guijuelo. Casi lleno en tarde de agradable temperatura. Se lidiaron seis toros de El Pilar, bien en general, salvo el primero.

Enrique Ponce: Aplausos y fuerte ovación con saludos desde el tercio.

Miguel Ángel Perera: Dos orejas y oreja.

Pedro El Capea: Oreja y dos orejas.

Porritas de Guijuelo, de la cuadrilla de El Capea, se desmonteró.

GALERÍA FOTOGRÁFICA LUIS FALCÃO

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