La Alberca resplandece como nunca honrando el Diagosto

El municipio serrano ha celebrado el ofertorio a la Virgen de la Asunción ante la mirada de cientos de albercanos y forasteros

FuenteJavier A. Muñiz / Redacción

Es 15 de agosto, fiesta de la Virgen de la Asunción en cientos de pueblos de toda España. En la provincia de Salamanca, decenas de municipios celebran su día grande, pero uno destaca sobre todos por la singularidad de su tradición, la peculiaridad de su folclore y un decorado único. Es el Diagosto de La Alberca, declarado como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Cientos de lugareños y visitantes que abarrotan el pueblo durante estos días de vacaciones se congregan en la Plaza Mayor para disfrutar del ofertorio a la patrona y los bailes que los danzarines realizan en su honor, todo un repertorio de folclore popular aderezado con los ancestrales atuendos serranos. Una ocasión única para contemplar el espléndido traje de vistas, considerado el más sugestivo de los trajes regionales.

Por la mañana, un tamborilero es el encargado de dar el pasacalles. A media mañana, autoridades, mayordomos, cofrades y danzarines, se reúnen en la Plaza Mayor, desde donde parten en comitiva hacia la Iglesia Parroquial. Después de la misa, la talla de la Virgen de la Asunción es llevada en procesión, por calles pulidas con colchas, paños, flores, y escoltada por autoridades, mayordomos y danzarines llega hasta el ágora serrana.

Colocada la imagen en el flanco sur, da comienzo el ofertorio. Un ritual con un orden muy estricto y solemne, en el que primero ofrecen autoridades y Mayordomos ataviados con los trajes típicos arrodillándose tres veces, en tres sitios determinados ante la Patrona y nunca dándole la espalda. Después ofrecen de la misma manera las familias de los mayordomos; cada familia sale por una de las cuatro esquinas de la Plaza, y en un riguroso orden de parentesco, los familiares van ofreciendo. Por último, los danzarines, bailan la cruz, el corro, los paloteos (conmemoraciones de antiguas danzas guerreras), y tejen y destejen el ramo.

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