Sí hubo violencia, y ahora es más evidente

FuenteTomás Hidalgo

La detención de un grupo de personas que conformarían presumiblemente un ‘comando terrorista’ de los CDR ‘Comités de defensa de la República’ y que se encontrarían -presuntamente- preparando explosivos para utilizarlos contra instalaciones de la Guardia Civil, abre, a mi modo de ver, una clara vía de agua en la defensa que hasta ahora han mantenido tozudamente (no les quedaba más remedio) los políticos implicados por los hechos del 1-O. A saber: que los actos por los que han sido acusados, a parte de rebelión como delito más grave, de sedición y malversación de caudales públicos, no han tenido la calificación de actos violentos, premisa importante para que la acusación de rebelión se sostenga.

España ya tiene claros ejemplos de la doble variante que tiene los grupos terroristas, la de la propia acción armada y su reflejo en la vida política por medio de partidos políticos y políticos afines a su defensa y justificación. Pues bien, esto último no ha tardado en reflejarse en la actividad de ETA y sus afines políticos al reproducirse fielmente en las declaraciones posteriores a las detenciones producidas hoy de los CDR en un más o menos grado de complicidad con los detenidos. Llegando al paroxismo de entender cierta intencionalidad jurídica a estas detenciones, en pos de buscar justificación para incluir la violencia como base de la condena por rebelión.

Repito, que esa posición defensiva y mantenida por los políticos presos, hoy por hoy, ya es imposible sostenerla. Hoy se ha demostrado el carácter violento del secesionismo catalán como lo fue el vasco defendido por acciones violentas y que son reflejo operativo de la actividad de ETA.

Pero también ha quedado clara una cosa, y es que, de rebote, ha salido a relucir la posición del Partido Socialista en lo que se refiere a los pactos realizados por el PSC en Cataluña con partidos hoy ya afines a un incipiente grupo terrorista.

Ayer eran más o menos políticamente incorrectos. Hoy, ya no se puede acusar al PSOE de mantener pactos con Bildu afines a ETA en Navarra, que por mucho que lo intenten esconder es algo más que evidente. Es que hoy, esa misma acusación se le puede hacer respecto a los pactos en Cataluña con Ezquerra, JxCAT… Torra, muy ufano, ha salido en defensa de los CDR detenidos. Él, Torra, con tanto ‘apreteuapreteu’ ha dado de sí a la rosca, se ha pasado, ya es muy difícil sujetar esos pactos.

Aparte, claro está, la directa repercusión en la campaña electoral. El PSOE tiene difícil defensa de la justificación de según qué pactos cuando no hace mucho, el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, decía lo siguiente a los avisos que recibían de la oposición sobre las intenciones que mantenían los CDR. “La de los CDR me parece una violencia peligrosa; pero no la veo creciente”. Su discurso se ha venido abajo y su cierta displicencia se ha convertido en el argumento que demuestra algo más que su ineptitud; que estaría más por la labor de salvaguardar los pactos del PSOE con distintas fuerzas separatistas catalanas que reconocer, experto que es él, que la violenta actitud de los CDR iría a más por la simple desaparición de la represión policial. Esos pactos ya no se entienden de ninguna manera y forma. Y creo que puede tener o debería tener un coste político en el próximo proceso electoral.

Sobre la postura de la izquierda más radical conociendo la complacencia y la afinidad con el mundo radical vasco y catalán su postura creo que va a ser la misma con o sin detenciones de los CDR, con o sin acusación por terrorismo de eso CDR.

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