Espectáculos de pocas luces y muchas sombras

La mercantilización de nuestro Patrimonio Cultural alcanza ya en Salamanca cotas escandalosas. Espectáculo vergonzoso hace unos días: una de las tres empresas del oligopolio de las eléctricas -y sus puertas giratorias- en España, Iberdrola, clavando su aguijón propagandístico de placa dorada, sin respeto alguno, en uno de nuestros Bienes de Interés Cultural, la Catedral Nueva de nuestra ciudad, con la disculpa de instalar 144 focos y hasta 1.400 metros de cable eléctrico dentro de la citada catedral, dicen que para “poner en valor el Bien Cultural…”.

La placa conmemorativa del evento, la han colocado al lado de una cruz, tan vapuleada por los mercaderes del templo como el propio Bien de Interés Cultural, in memoria de la santa misión organizada en marzo de 1940 por el obispo Pla y Deniel, autor de la famosa carta pastoral, “Las dos ciudades”, donde el prelado de Salamanca justificaba en 1936 la sublevación de Franco contra la República, como cruzada contra los hijos de Caín. ¡Ni adrede!

Tampoco tienen desperdicio, por lo reveladoras que son del contubernio que hay en España, algunas fotos que del evento han publicado los medios de comunicación. En algunas de ellas, se ve, con cierto desasosiego porque nos retrotraen a ese tiempo de infausto recuerdo que algunos quieren ahora recuperar con el tripartito de la Plaza de Colón, como cohabitan en feliz armonía, los poderes financieros, eclesiásticos y políticos de la ciudad… No es casualidad que el poder político preserve desde hace años los beneficios de las eléctricas, a pesar de ser las empresas que más sanciones reciben por manipular sus precios y por su posición de dominio en el mercado, lo que está arruinando a pequeñas y medianas empresas y ocasionando la pobreza energética de las capas más desfavorecidas de la población.

Durante los cuatro años que ha durado esta Legislatura he denunciado en las Cortes de Castilla y León, como Procuradora de Podemos por Salamanca y portavoz de Patrimonio, la instrumentalización partidista y clientelar que está haciendo el Partido Popular de nuestros bienes patrimoniales y la dejación de funciones de la Junta sobre todo con la Iglesia Católica, en cuanto a exigirla una adecuada conservación de sus bienes.

No se dejen engañar por estos fuegos de artificio tan de moda en la actualidad: iluminaciones, montajes y demás espectáculos seudoculturales. La verdadera “puesta en valor” que requiere nuestro patrimonio cultural es una correcta y responsable gestión, para que la ciudadanía pueda disfrutar de su integridad y autenticidad (gratis, por lo menos una vez a la semana, como dice la Ley de Patrimonio), para legarlo a las generaciones futuras.

Habrá que leer el informe de la Comisión Territorial de Patrimonio para ver qué milonga nos cuenta para justificar este nuevo atentado a la Ley de Patrimonio.

Isabel Muñoz Sánchez. Procuradora de PODEMOS en las Cortes de Castilla y León por la provincia de Salamanca

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