¿Se está derechizando Ciudadanos?

ALEA JACTA EST / Raúl Martín

FuenteRaúl Martín

Trigésimo tercera semana de 2018, la de las fiestas en los pueblos debido a la Virgen de la Asunción y San Roque. Pero también del aniversario del atentado terrorista en Barcelona y de la masiva llegada de inmigrantes a España. Cuestiones ambas en las que Ciudadanos ha ofrecido un discurso coherente y contundente. Coherente con sus ideas, gusten o no (que eso es ya otra cuestión), que mantiene a rajatabla, y contundente porque es un discurso sin medias tintas, al contrario que un presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, alias ‘El ocurrencias’, que sigue dando vaivenes. Y mejor no adentrarse en sus meteduras de pata en las redes sociales. La última, escribir un mensaje en castellano con una fotografía que después acompaña con el mismo mensaje en catalán, pero habiendo eliminado la bandera de España que salía en una esquina de la imagen. Es de nota. Si fue él en persona, demuestra pocas luces. ¿Qué pensaba, que no se daría cuenta la gente? Alma de cántaro, si quitas la bandera, quítala en las dos fotos y no las pongas diferentes y seguidas para que dé el cante. Pero si fue alguno de sus secuaces, pues vaya asesores tiene el presidente.

¿Es por esto que desde el Partido Socialista el mensaje principal es que Ciudadanos se está derechizando, acusándole de proclamas extremistas sobre la inmigración y el independentismo catalán? ¿Para intentar desviar las vergüenzas de su líder? Y ya de paso, colocar al partido de Albert Rivera a la derecha para intentar recuperar votantes de centro, sumarlos a quienes están volviendo desencantados de Podemos, dividir a la derecha entre Partido Popular y Cs, y así incluso ganar las elecciones generales con uno de los peores resultados socialistas de la democracia. Pero antes están los comicios municipales y autonómicos de 2019, cuyos resultados determinarán un reparto de poder territorial clave. Y ahí, las alianzas serán fundamentales. Ya dije semanas atrás que cargos de PSOE y Ciudadanos de Salamanca ven con buenos ojos pactar entre ellos. ¿Les dejarán después sus jefes en Madrid? Así no sólo gobiernan, también arrinconan y minimizan al PP.

¿Podría pasar en Salamanca? Perfectamente. Dependerá, y mucho, del candidato o candidata a la Alcaldía del Partido Popular. Porque la capital charra todavía es de centro izquierda. Cada vez menos por la emigración de miles de jóvenes, más afines a corrientes ideológicas de izquierdas, pero que en Salamanca gobierne el PP desde 1995 y con mayoría absoluta hasta hace apenas cuatro años no quiere decir que esta ciudad sea de derechas. Cuando la participación ha sido alta el PSOE se ha acercado a los populares y cuando los indecisos se han postulado el PP no ha obtenido mayoría absoluta. Por tanto, si el voto de derechas se divide entre PP y Cs y el de centro entre Cs y PSOE, con una extrema izquierda de nuevo atomizada, podría darse un resultado que permita gobernar a PSOE y Cs (el orden de los factores no altera el producto) sin necesidad de más apoyos y sin ser el partido más votado. Así lo muestra también la última encuesta para la Junta de Castilla y León.

Para eso los socialistas tendrán que acometer una amplia renovación en la provincia charra. Hay cargos públicos de sobra amortizados y que sólo son objeto de mofa para la oposición. El ejemplo más claro es el socialista Francisco Martín del Molino, con más de tres décadas en la Diputación de Salamanca. Esta semana ofreció una rueda de prensa para denunciar los problemas de despoblación y deterioro de carreteras. La respuesta del PP fue que después de 31 años de diputado hace una “oposición poco original”. Pues eso. Y no es el único a quien habría que agradecer su labor, pero que deje paso a savia nueva.

Y a falta de actividad política en el Ayuntamiento de Salamanca, la enjundia estuvo esta semana en la Diputación. También convocó una rueda de prensa Ganemos para hablar de la mina de uranio, pero en lugar de presentarse su diputado Gabriel de la Mora lo hizo el concejal en la capital Gabriel Risco. El PP puso el grito en el cielo por la utilización partidista de las instituciones (de esto podríamos hablar largo y tendido otro día), pero como Ganemos está en esa fase de yo hago lo que me da la gana, pero si lo hace otro lo pongo a parir, de que lo mío es lo mejor y los demás no tienen ni idea, de conmigo o contra mí, pues les habrá entrado por un oído y salido por el otro.

Hablando de ‘hacer el avión’, ¿quién dejó plantado a sus superiores en una reunión convocada con una excusa poco creíble? No es nada habitual en esta persona, acostumbrada a ser un fiel vasallo. ¿Será que no le gusta el futuro que le quieren endosar? Pero ya saben, se dice el pecado, no el pecador. La próxima semana, les prometo más madera.

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