Encuestas en cuesta y la primera alcaldesa

ALEA JACTA EST / Raúl Martín

Cuarta semana de 2018, la de sucesos a tutiplé, el récord de turismo y la Encuesta de Población Activa. Dos apuntes al respecto. El primero, que Salamanca cada vez recibe más visitas, sobre todo internacionales, gracias a la buena labor promocional del Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación, así como la mayor profesionalización del sector en busca de la calidad de la mano de la Asociación de Empresarios de Hostelería, pero cuidado, que la capital del Tormes no sólo vive del turismo, que se puede matar a la gallina de los huevos de oro y entonces quién los pondrá porque se ha descuidado el resto del gallinero. Y el segundo, que la EPA es, como su nombre refleja, una encuesta, y por tanto no hay que tener en cuenta sus datos como si fuera la biblia, pues precisamente difiere de otra, la de la lista del paro del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, sino que hay que tenerlos en cuenta como muestra de una tendencia. La EPA dice que el paro está como antes de estallar la crisis, pero la realidad muestra que ni mucho menos, que baja principalmente por la fuerte emigración. Cuidado con caer en triunfalismos y descuidar la senda de la recuperación por el exceso verbal de nuestros políticos, que ya están en precampaña.

Porque esta semana también fue la de las encuestas. La pública, la que da mayoría a Ciudadanos y al Partido Socialista por delante del Partido Popular en unas hipotétecas elecciones generales ahora, con descalabro para Unidos Podemos. La privada, la que tiene el PP de Castilla y León que le da entre 32 y 33 procuradores si las elecciones autonómicas fueran ahora. Lejos no sólo de la mayoría absoluta que ahora está fijada en 42, aunque no tanto de la que será en 2019, cuarenta procuradores, pues habrá tres menos y por tanto 81 en liza.

Mientras Ciudadanos continúa en la cuesta ascendente, la cuesta abajo del PP tiene muy nerviosos a sus dirigentes, sobre todo porque el relevo en Castilla y León está perjudicando a todas las provincias. Mientras en Valencia canta hasta la traviata cualquier ex popular implicado en casos de corrupción, el último Ricardo Costa, aquí el miedo al ‘y si…’ frena a Juan Vicente Herrera para apartarse y dejar a Alfonso Fernández Mañueco que tome las riendas. Herrera goza ahora de un privilegio como presidente autonómico que no quiere perder para no ser llamado por las presuntas tramas de corrupción que atañen a las eólicas y a las cajas de ahorro. Y como no se va, Mañueco tendrá que hacer la campaña desde fuera del gobierno desde este verano hasta junio de 2019 (tocaría en mayo, pero al haber también elecciones europeas se unificarán los comicios). No es lo mismo ser un acompañante de, a expensas de lo que decidan otros, que ser quien decide la agenda de leyes e inversiones, que es lo mismo que decir la agenda de obras, inauguraciones y relevancia en los medios de comunicación. Me dicen que habría un plan C, o D, que ya han buscado tantos en el PP para jubilar a Herrera… y es que Mañueco entrara este verano como vicepresidente de la Junta de Castilla y León. Así, todos contentos, Herrera por su inmunidad, Mañueco por dar un paso más y el PP nacional por resolver un problema enquistado. ¿También lo estaría el actual consejero de Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez? Es vox populi que es ‘fuego amigo’ de Mañueco y no se sorportan.

Esta situación también tiene, y tendrá, sus consecuencias en Salamanca, ciudad de la que Mañueco es alcalde. En verano dejará de ejercer el cargo sí o sí, bien porque entre en el gobierno de la Junta de Castilla y León de una forma u otra, bien porque ‘sólo’ sea el candidato del Partido Popular a presidente de esta comunidad autónoma. No sería ético ser candidato a la Junta y al mismo tiempo alcalde de Salamanca, y tampoco bueno para la gestión de la capital charra, porque no se puede estar en misa y repicando. ¿Quién ocupará entonces su puesto? Mi favorito para ser candidato en 2019, como ya escribí en este espacio hace tres semanas, y el de muchos populares y hasta socialistas y ciudadanos, es Agustín Sánchez de Vega, pero ahora no es concejal, por lo que otra persona debe ocupar el sillón de la Alcaldía de forma interina hasta entonces. Recientemente me llegó un titular de prensa agrario, “la bellota se cotiza alto”, pero iba con segundas intenciones, apuntando a la segunda teniente de alcalde y concejal de Educación, Carmen Sánchez Bellota, a quien precisamente un compañero de equipo de gobierno, durante el homenaje a Unamuno el pasado 31 de diciembre, le felicitó el año 2018 y añadió: “Mucha fuerza este año para lo que te viene”. ¿Una premonición política? ¿O los derroteros de esa frase escuchada por un pajarillo eran otros? Tiempo al tiempo para ver si Salamanca tiene la primera alcaldesa de su historia (pudo serla Pilar Fernández Labrador hace tres décadas, pero pese a ganar las elecciones no gobernó al haber un pacto de izquierdas que fue mayoritario en la figura socialista de Jesús Málaga).

Hablando de política, esta semana ha sido la del nombramiento de una salmantina de adopción, Marta Santos, como coportavoz federal de Equo. Si quieren conocer más de ella pueden hacerlo en una entrevista que publicamos este domingo. Salamanca al frente del Partido Verde en España, un salmantino al frente de Izquierda Unida en Castilla y León, Jose Sarrión, otro al frente de Ciudadanos en Castilla y León, Luis Fuentes, y otro, como ya se ha dicho, al frente del PP de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. En Podemos Castilla y León está la procuradora Isabel Muñoz con gran peso en la dirección de Pablo Fernández. ¿Y el PSOE de Castilla y León? Pues Luis Tudanca antepuso sus personalismos ‘pedristas’ y optó en Salamanca por la opción perdedora, Fernando Vegas, en lugar de mantenerse equidistante ante la ilusionante renovación de la ejecutiva socialista. Ahora tiene en la ejecutiva autonómica a alguien que ni pincha ni corta en el PSOE de Salamanca.

Y es que la política debe mirar por el interés general, no por el particular y mucho menos dejarse llevar por los revanchismos. Esto me lleva al chascarrillo de la semana. Días atrás mientras tomaba un rápido descafeinado antes de una rueda de prensa, a mi espalda un político daba ‘lecciones’ de historia de Cataluña, y decía que él detesta a los ‘hooligans’ de la política. Curiosa expresión que provenía de alguien que desde un cargo público se ha dedicado principalmente a buscar mierda para utilizarla como arma arrojadiza contra el rival político (reconocido a un servidor por algunos de sus compañeros y superiores), sin importarle consecuencias sobre terceros. Pero bueno, qué se puede esperar de alguien que hace quince años ya iba por los medios de comunicación mendigando salir en la foto por su recolección de setas, alguien que tiempo después escribía una opinión criticando el funcionamiento de las instituciones públicas por su sistema de prebendas y ahora lleva años formando parte de una con un buen sueldo mientras mantiene las retribuciones de su trabajo ‘privado’. Lo que se dice cobrar dos sueldos. Pero ya saben, se dice el pecado, pero no el pecador. La próxima semana, les prometo más madera.

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