Servicio municipal de limpieza: el brillo de Salamanca

Así funciona uno de los servicios más importantes de la ciudad

FuenteJavier Muñiz
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NOTICIASCYL SALAMANCA continúa este domingo con su serie dominical de reportajes sobre los servicios municipales. Todo aquello que el Ayuntamiento de Salamanca tiene en marcha en su labor de servir al ciudadano y mantener la ciudad en el mejor estado posible. Áreas municipales de las que puede disponer cualquier vecino de Salamanca y que este diario acerca para que pueda conocerlas un poco mejor. Hoy, el servicio de limpieza de la ciudad.

Si algo pone de acuerdo a propios y extraños es el encanto deslumbrante que tiene Salamanca. Su variedad patrimonial, su embriagador paseo por el centro histórico, sus calles, su ambiente, su gente. Un tesoro que la ciudad exporta al mundo a través del turismo y que genera riqueza para todos los salmantinos. Una joya que, como es natural, no resultaría tan rentable si esas calles que conducen por la capital monumental no estuvieran relucientes. Tanto que pueda brillar con luz propia esa piedra de Villamayor que tanta historia contempla. Para ello, un vasto equipo de profesionales a cargo de una potente maquinaria trabaja ininterrumpidamente.

Al frente de esta labor está Miryam Rodríguez, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Salamanca y concejala de Medio Ambiente. Garante de un servicio municipal que está subcontratado a la empresa FCC y que representa uno de los pliegos más grandes de cuantos licita el consistorio. “La limpieza es algo en lo que reparas cuando no la tienes. Sin embargo, esta es una ciudad tan limpia que salta al ojo del visitante. Cuando algún conocido viene es lo primero que me dice”, comenta la concejala, mientras visita en su trabajo a operarios que se afanan en el entorno de las calles Félix de Montemar y González Bustillo. Vías ciertamente alejadas del centro porque, como explica la concejala, “la limpieza abarca toda la ciudad por igual”, independientemente del barrio que se trate.

Eso sí, el operativo diario de limpieza, que da la vuelta al minutero 24 veces al día comienza precisamente ahí, en el centro histórico. Donde existe la mayor concentración de suciedad por la afluencia de personas y la proliferación de locales. Tal y como explica el encargado general del servicio de limpieza, Tomás del Río, al centro se dedican unas dos horas, entre las 6:00 y las 8:00 aproximadamente, utilizando muchos recursos humanos y gran parte de la maquinaria. Después, los equipos se dividen en sectores y arrancan sus recorridos para la puesta a punto del resto de la ciudad.

Limpieza y recogida

El servicio de limpieza de Salamanca se divide en dos grandes bloques. La recogida, que emplea a unos 100 trabajadores, y la limpieza, que concentra unos 300. Según explica Tomás del Río, para hacer la recogida se despliegan una decena de camiones de carga lateral que se encargan, por la noche, de la fracción resto y, durante el día, del reciclaje. La llamada recogida selectiva. Además, existen un servicio de ‘bolseo’ para recoger las bolsas de basura que la gente deja alrededor de los contenedores. En lo que se refiere a la limpieza, existen 83 recorridos de barrido manual que cubren toda la ciudad, utilizando además máquinas barredoras para aceras y calzadas, así como cubas de baldeo, en función de los distintos niveles de limpieza que tiene asignada cada calle.

Por fortuna, y según la experiencia de Tomás del Río, con 12 años como capataz y alguno más como administrativo en la empresa FCC, la gente ha evolucionado de manera notoria hacia un comportamiento más cívico en los últimos tiempos. “Se ve que la gente está mucho más concienciada. Cada vez se ve menos basura alrededor de los contenedores y hemos crecido en cuanto a quilos de reciclaje”, explica, mientras aclara que el nivel de basura también va en función del momento económico y la disponibilidad para el consumo.

Reciclaje: derribando mitos

La labor de reciclaje que hace el servicio de limpieza municipal también es muy importante. Parece hora de aniquilar viejos clichés como aquel perezoso que propaga con mucha convicción y poca información que la basura se vuelve a juntar después de que el ciudadano aplicado la separa en su domicilio. “No, en absoluto. Todo tiene su tratamiento y su selección para que vaya a a su reciclado correspondiente y pueda convertirse en un producto reciclado”, asevera, incluyendo la fracción resto que se envía a una planta ubicada en Gomecello donde se aparta la basura orgánica para hacer compost y, el resto, se reenvía a su reciclador correspondiente.

El papel, sin ir más lejos, se envía a una planta ubicada en el Polígono de los Villares donde se prensa, se hace una bala y se lleva a las fábricas de papel para que lo conviertan en papel reciclado. Algo similar ocurre con el vidrio, que es enviado a una planta de tratamiento donde estaba el antiguo vertedero y allí se reúne con una pala y vuelve a convertir en vidrio. “Los envases pueden dar algún quebradero más de cabeza porque son derivados del petróleo, pero lo seleccionamos en función del tipo de plástico que contenga, lo convertimos en balas bien prensadas y después se puede convertir en ruedas, caucho para asfalto, piezas para coches… hay de todo”, explica. Además, ponen al servicio del ciudadanos cuatro puntos limpios móviles que va girando por toda la ciudad para que la gente pueda deshacerse de otro tipo de materiales.

Pintadas y grafitis

Si la coniciencia y el civismo de los ciudadanos de Salamanca va en aumento, no todas las nuevas costumbres favorecen a los servicios de limpieza. En los últimos años proliferan las pitadas vandálicas y firmas de grafiti. Una expresión artística pasa muchos, pero un atentado contra la propiedad y la imagen de la ciudad. FCC dispone de dos equipos de limpieza para afrontar este tipo de suciedad que se dividien en mañana y tarde.

Según explica Tomás del Río, “dos o tres personas van por toda la ciudad y cuando ven un grafiti, entran en el local o comunidad y le piden una solicitud para que nos eximan de todo daño que pudieramos ocasionar en la fachada al limpiarlo. Y una vez nos lo fiman, vamos a limpiarlo”. Se trata de un servicio sin coste adicional para el ciudadano, entra en el contrato firmado con el Ayuntamiento de Salamanca.

En su labor de recogida, los oporearios del servicio de limpieza abren cientos de contenedores, cada día, lo que hacen miles de veces a lo largo del tiempo. Es por eso, que la probabilidad de encontrar algo fuera de los común es muy alta. De hecho, acostumbran a encontrar dinero que luego entregan a la Policía. Sin ir más lejos, últimamente apareció un cheque por valor de miles de euros.

Sin embargo, en la emoria de Tomás del Río, destaca un lamentable hallazgo que ocurrió en el 2008. “Estábamos lavando contenedores con un camión que teníamos por entonces y apareció, por desgracia, un bebé fallecido. Lo pusimos en conocimiento de la Policía y dio con la persona que había dado a luz y lo había tirado”, recuerda. Un mal trago en un medio de una carrera repleta de buenos momentos en Salamanca quitando lo malo para que luzca lo bueno.

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