Radiología: el servicio imprescindible de la sanidad que no para de mejorar

Las técnicas de imagen se han convertido en un proceso imprescindible en la sanidad, aportando cerca del 80% de los diagnósticos. En el Complejo Asistencial de Salamanca, además, se han adquirido varios novedosos aparatos que mejoran los anteriores en todos los aspectos, también en la radiación. Pese a su fiabilidad, el problema actual reside en la saturación del servicio dada la confianza depositada en él. El responsable médico en Salamanca destaca que el siguiente paso del servicio debe ser una mayor coordinación entre todos para mejorar en tiempo y economía

FuenteJavier Vicente
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Este viernes se ha celebrado el Día Internacional de la Radiología, un servicio sanitario que es culpable del diagnóstico de cerca del 80% de las dolencias actuales, según la Organización Mundial de la Salud. Son datos que hablan por sí solos y que convierten a las técnicas que se engloban dentro del servicio en uno de los más imprescindibles de la sanidad actual.

Sin embargo, y aunque la propia sociedad sea consciente de este hecho, se hace necesario un Día Internacional, aunque solo sea para conocer que detrás de la gran tecnología existente, cada vez mejor, hay una figura, la del radiólogo que, entre otras cosas, debe diagnosticar qué ocurre. “Toda la gente confía mucho en la tecnología pero desconoce que detrás tiene que haber alguien que interprete lo que sale de la máquina”, confirma el jefe de servicio de Radiología del Complejo Asistencial de Salamanca, José María Fernández García Hierro.

Futuro

Y es que este es uno de los mayores problemas existentes en la radiología de hoy, el poco contacto con los pacientes y, por tanto, el desconocimiento del funcionamiento del mismo unido a una coordinación que debe ir a más para hacer las pruebas necesarias, ni más ni menos. “Las técnicas de imagen son muy importantes dentro del sistema pero el éxito nos ha llevado a un uso excesivo”, comenta José María Fernández.

Lo anterior ha llevado a un problema de saturación, en algún caso, contra el que se lucha para conseguir aminorar las listas de espera y así poder ofrecer un mejor servicio. De momento, se están poniendo los mecanismos materiales para ello con compras de nuevas máquinas, como resonancias o TAC que, además, mejoran los ya existentes. “Tenemos un número suficiente de resonancias para manejarnos un poco mejor pero a veces nos vemos desbordados por la presión asistencial que viene dada porque se espera mucho de la radiología. El gran problema de hoy es cómo manejamos las listas de espera”.

Por ello, la petición es clara, que el proceso sea adecuado. El jefe de servicio reitera que la “radiología no puede sustituir al proceso general”, sino que “es una parte más, un eslabón que tiene que estar engranado” dentro de un proceso multidisciplinar en el que se debe acertar con la prueba para evitar tiempos y costes innecesarios. “Si queremos gestionarlo bien, nos debemos sentar con todo el mundo para que se le dé solución en poco tiempo con las pruebas más adecuadas. Si tenemos una lista de espera larga, no estamos dando buena asistencia”, insiste.

Fiabilidad

A pesar de que no existen datos de correlación sobre la efectividad en el diagnóstico, se puede afirmar con rotundidad que se trata de un servicio fiable con imágenes cada vez mejores. Tras ello, como se comentaba anteriormente, se encuentra una persona, el radiólogo, que también se debe habituar a los nuevos tiempos tecnológicos.

Y es que, aunque sea evidente que a mayor información, mejor, el que las imágenes (cerca de 1.000 por paciente) sean con una mejor resolución, esto provoca que se vean cosas que antes no se podían. “Ahora el proceso es saber discernir. Antes un nódulo en el pulmón era malo, ahora vamos a encontrarlo en un 20% de las imágenes y de esos, muy pocos son malos. Cambiamos la manera de manejar las cosas”, asevera Fernández García Hierro.

Además, aunque nadie esté exento de errores de interpretación o percepción ante el mayor volumen de imágenes y pacientes, la propia imagen no se destruye y la puede revisar cualquier, inclusive el propio doctor especializado en otras materias que, como indica el jefe de servicio, también pueden llegar a tener conocimientos sobre radiología en su materia, “es un bien compartido”.

La radiación

Las críticas a este método de diagnóstico pueden darse a través de la peligrosidad que pueda conllevar la radiación de la tecnología. Sin embargo, José María Fernández indica que la carrera empresarial hoy en día se encuentra en evitar o aminorar al máximo la misma. “La radiación más preocupante ahora mismo puede ser el TAC y en comparación de hace seis años no tiene nada que ver”, indica.

Así, resta cualquier tipo de preocupación que pueda conllevar ya que un TAC de tórax puede provocar casi la misma radiación que una simple radiografía. “No nos debemos preocupar”, incide, si bien el mayor principio, enlazando también con la eficacia en tiempo y dinero, se encuentra en que “si la radiación es innecesaria, no es buena”. Además, con los niños pequeños sí son más cuidadosos debido a que son más fotosensibles.

El traslado al nuevo hospital

Pese a que todavía no se conoce cómo será el traslado al nuevo hospital, es evidente que la asistencia estará asegurada. De momento, de lo que se muestran orgullosos es en que las adquisiciones realizadas hasta la fecha llevarán al hospital de Salamanca, en radiología, en un centro “envidiable”. De hecho, este mismo jueves el Consejo de Gobierno de la Junta anunciaba la compra de un nuevo TAC por valor de casi un millón y medio de euros.

Así, el propio José María Fernández García Hierro aseguraba que no hay limitación en el precio de los equipos. “Nunca ha sido una cosa muy importante. Si es bueno, nos gastamos el dinero que haga falta. Me siento muy apoyado”, afirma.

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