Varias entidades publican en Salamanca una guía para conservación del patrimonio

Esta guía, editada por La Universidad de Salamanca (USAL), la Fundación Santa María la Real y el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, está dirigida, principalmente, a propietarios y gestores de bienes patrimoniales del sudoeste europeo, con el objetivo de ofrecerles sencillos consejos y pautas que faciliten la conservación de estos inmuebles. Dentro del proyecto europeo HeritageCARE, se han editado 1.050 ejemplares trilingües (español, francés, portugués) y 200 en inglés para su distribución, además de su disponibilidad ‘online’

FuenteRedacción
Fachada de la Universidad de Salamanca
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La Universidad de Salamanca (USAL), la Fundación Santa María la Real y el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico son las tres entidades españolas que han participado en la elaboración de la guía de buenas prácticas para la conservación del patrimonio, coordinada por Dirección Regional de Cultura del Norte de Portugal, dentro del proyecto europeo HeritageCARE, integrado por un consorcio luso hispano francés.

Según han informado las entidades responsables del proyecto, l trabajo va dirigido, principalmente, a propietarios y gestores de bienes patrimoniales del sudoeste europeo, con el objetivo de «ofrecerles sencillos consejos y pautas que faciliten la conservación de estos inmuebles».

En concreto, han editado 1.050 ejemplares trilingües (español, francés, portugués) y 200 en inglés para su distribución entre propietarios y gestores. Y, además, la publicación está disponible online, en la web del proyecto heritagecare.eu.

«El mantenimiento de cualquier edificio histórico resulta más efectivo cuando el propietario cuenta con un plan, es decir, cuando tiene un calendario de tareas rutinarias y efectivas, que puede realizar con facilidad», han explicado los redactores de la guía.

Con esta premisa, han editado el libro dentro del proyecto HeritageCare, con el planteamiento de «un calendario de acciones que se pueden llevar a cabo con facilidad para mejorar la conservación del edificio», han añadido.

PLAN «SENCILLO Y EFECTIVO»

La primera recomendación para el adecuado mantenimiento es trazar un plan «sencillo», dado que «si es complicado y costoso, no se cumple», han reseñado en la información remitida a Europa Press.

Por ello, el primer paso en estos casos es delimitar un gráfico del ciclo de mantenimiento que «organice claramente las tareas adecuadas para cada época del año». Así, por ejemplo, en invierno se recomienda planificar; en primavera, abordar las tareas de mantenimiento y reparación; en verano, efectuar una evaluación y en otoño, realizar el mantenimiento y la inspección.

A través de listados, la guía recoge las tareas que el propietario ha de abordar de forma ocasional o periódicamente. Entre las ocasionales, por ejemplo, están asegurarse de que el sistema de recogida de aguas pluviales está limpio y despejado; inspeccionar la cubierta o la envolvente del edificio; revisar el equipo de protección contra incendios y probar las alarmas, o pintar y remozar los elementos de madera.

Entre las periódicas se encuentran asegurarse de que no queden velas encendidas dentro de los templos; comprobar que las luces y alarmas de seguridad están activadas al abandonar el inmueble; propiciar el correcto mantenimiento de las zonas verdes; revisar que el edificio esté limpio de contaminación biológica o inspeccionar la cubierta, las salidas de emergencia y los canales de recogida de aguas pluviales.

MANTENIMIENTO

Junto a las tareas de mantenimiento del inmueble, la guía incluye otros consejos orientados a garantizar la correcta conservación de los bienes muebles que, «en numerosas ocasiones», albergan los edificios históricos. Lo primero que se deja claro en la publicación es que el mantenimiento de este tipo de bienes «debería estar dirigido por personal especializado, esto es, por conservadores».

Además, aclara que la mayoría de los procesos de deterioro de bienes muebles son debidos a cuatro factores: manipulación, tratamientos de conservación, labores de limpieza inadecuadas y condiciones ambientales adversas. De ahí, la importancia de contar con «un buen programa de conservación preventiva diseñado por un profesional», han reseñado los responsables de la iniciativa.

No obstante, la guía recoge «algunos sencillos consejos». Entre ellos, asegurarse de llevar el equipo de protección adecuado como guantes, mascarillas o monos para manipular los bienes; dejar los tratamientos de conservación en manos de profesionales; evitar que las piezas estén expuestas a cambios bruscos de temperatura, humedad y luminosidad o limpiar de forma periódica las habitaciones en las que se encuentran, empleando productos sin aditivos y aspirando, mejor que barriendo, para evitar la dispersión del polvo.

FACILITAR LAS TAREAS

La guía suma un glosario de términos, gráficos e ilustraciones, e incluye ejemplos de cómo organizar una lista de comprobación de tareas para que no se olvide ninguna, un calendario con la programación anual de mantenimiento y ejemplos de planes de mantenimiento para tejados, muros externos, interior, incluso una lista de comprobación de elementos de seguridad y salud.

«El objetivo no es otro que facilitar al gestor o propietario del bien las herramientas necesarias para que pueda realizar las labores de mantenimiento de forma sencilla», no obstante «ante cualquier duda debe consultar y contratar a un profesional», han señalado en la información facilitada.

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