El comercio tradicional de Salamanca se desangra gota a gota

Ara Hombre, en la calle Pozo Amarillo, y Curtidos Rodero, en la calle Meléndez, son los últimos establecimientos de toda la vida en echar el cierre

FuenteJavier A. Muñiz
Ara Hombre se despide de Salamanca
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La lenta muerte del comercio tradicional de Salamanca es una realidad incuestionable que cada día es más palpable. Múltiples factores explican una agonía que no solo está variando el paisaje de la ciudad, sino que afecta a su misma esencia, a la vida en sus calles, al paradigma de su economía. Los últimos en bajar la trapa, Ara Hombre y Curtidos Rodero, pero antes ha habido muchos más y, a buen seguro, no serán los últimos.

La falta de relevo generacional es una de las causas más notorias para explicar estos cierres. Quienes levantaron estos negocios llegan a la edad de jubilación y no encuentran quien recoja el testigo porque el concepto en la compraventa de artículos ha cambiado. Es otra de las cuestiones determinantes que están provocando este fenómeno. El comercio de toda la vida se está perdiendo. Ir al espacio físico de la tienda, apelar por el nombre y pagar en efectivo. O aplazar el pago de buena voluntad porque, en una ciudad como Salamanca, todo el mundo se conoce.

La irrupción del comercio virtual y de las grandes multinacionales de distribución de todo tipo de artículos, los viejos pero lejanos modos de producción que abaratan costes. Las exportaciones que ahora están amenazadas. Todo influye en un sistema comercial en el que el cliente hace efectivas sus compras a través de dispositivos electrónicos y recibe los artículos adquiridos en su propia casa.

Los políticos no saben, o no quieren, poner coto a esta situación y el comercio tradicional se desangra gota a gota. A eso hay que añadir la revisión de los alquileres en los locales del centro que hacen más difícil obtener margen de beneficio para empresas familiares acostumbradas a la renta antigua. El panorama visual torna en una repetitiva sucesión de cadenas y franquiciados que pueden verse en cualquier otro lugar y que, por esa misma razón, tienen músculo financiero suficiente para pagar más renta.

Ara Hombre está en ‘Liquidación total por cierre’. Baja la trapa después de una andadura de 78 años en la calle Pozo Amarillo, número 18. Desde 1941. Un establecimiento de moda para caballero que en los últimos años se había especializado en vestir a los hombres para eventos señalados, como bodas, bautizos y comuniones. Rebaja en sus precios para liberar el último stock y desaparecer del ecosistema de Salamanca.

Un entorno que tampoco contará a partir de muy poco tiempo con Curtidos Rodero, que también ha anunciado su cierre por jubilación. El establecimiento especializado en piel y artículos de pesca se despide desde su privilegiado emplazamiento en el número 1 de la calle Meléndez, con excelentes vistas a la Plaza del Corrillo. Fin a tres generaciones de comerciantes que arrancaron este negocio familiar en 1894. La friolera de 125 años. Se dice pronto.

Curtidos Rodero baja la trapa por jubilación

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