El Ayuntamiento de Salamanca «usurpa» la plaza de los Bandos

Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio en contra de la ocupación del espacio público y del menoscabo a las plazas históricas de Salamanca

FuenteRedacción
Carpas en la plaza de Los Bandos de Salamanca

Si bien cualquier ocupación del espacio público para utilizar éste con fines mercantiles es censurable, más lo es si se basa en la instalación de casetas o jaimas de dudoso gusto, con gran impacto visual en el entorno monumental y numerosas molestias durante su colocación. Pero en estos días la Plaza de los Bandos acoge un mercadillo que ni siquiera encuentra excusa como actividad cultural, tradicional, artesana, etc. Desde «Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio» pedimos explicaciones al Ayuntamiento de Salamanca por la autorización de esos puestos en los que se venden artículos de marroquinería, minerales de Brasil, oro vegetal, almendras garrapiñadas, calcetines, camisetas de bandas de rock, accesorios de telefonía móvil, artículos de bisutería e incluso dulces elaborados que, sin duda, y junto con la infraestructura utilizada, menoscaban un lugar tan privilegiado de nuestra ciudad además de usurpar a todos los ciudadanos el uso y disfrute completo al que tienen derecho.

La Plaza de los Bandos es una plaza de uso público, considerada zona verde, y de esta forma se está utilizando como si fuese una parcela dotacional en la que realizar actividades comerciales; ya que ésta no es la única actividad promovida o autorizada por el Ayuntamiento de Salamanca a lo largo del año que impide el uso y disfrute libre de la Plaza de los Bandos por parte de todos los ciudadanos así como su visita y la contemplación de los monumentos que la rodean.

Mucho nos tememos que si por el Ayuntamiento de Salamanca fuese la Plaza de los Bandos sería un gran descampado en el cual poder mantener permanentemente algún tipo de mercadillo carente de interés y relevancia, como si no hubiese otro lugar en la ciudad. De ahí la necesidad de que se desarrolle un Plan de Gestión Integral para regular lo que sucede en el espacio público de la ciudad histórica e imponga unos criterios suficientemente selectos e inequívocos que aseguren que, en caso de que se tengan que celebrar actividades de este tipo en nuestras calles y plazas, éstas sean de calidad e interés.

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