La empresa que sirve la manutención a sanitarios de guardia pide disculpas

Mediante una carta remitida a la directora general de Profesionales de la Consejería de Sanidad, la empresa Vitarest admite deficiencias y promete una “firme determinación” para evitar hechos similares y espera “no haber quebrado su confianza”

FuenteJavier A. Muñiz

Continúa la polémica por la baja calidad del servicio de manutención que la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ofrece a sus profesionales. Se trata de un servicio subcontratado a una empresa externa mediante un concurso público que responde a un pliego de condiciones al que NOTICIASCYL SALAMANCA ha tenido acceso y que determina cómo ha de ser el servicio en tiempo y forma. Un concurso que ganó la empresa Vitarest, radicada en Madrid, y que ha sido objeto de crítica desde que el pasado 13 de septiembre realizara su primer servicio en Castilla y León.

Tal ha sido la presión a la que se ha visto sometida la empresa por parte de los profesionales y las asociaciones sindicales del sector, que este miércoles, 18 de septiembre, ha enviado una carta de disculpa a la directora general de Profesionales de la Consejería de Sanidad a la que también ha tenido acceso este diario. Una misiva cuyo primero objeto es pedir perdón, como hace en la primera línea, y explicar que “los hechos acaecidos son fruto del arranque operacional desde cero para cientos de usuarios” y reconocer que “la Consejería no tiene ninguna responsabilidad”.

En relación a la calidad de los menús, Vitarest asegura que están elaborados en su cocina de producción, ubicada en Palencia, “donde se cumplen todas las garantías sanitarias exigidas por la normativa vigente». Después, indican, los trasladan a Valladolid desde donde son repartidos al resto de la Comunidad.

La ‘crema de calabacín con queso’

El plato estrella de la polémica. Una ración de ‘crema de calabacín con queso’, tal y como rezaba el encabezado del envoltorio, que llegó a los usuarios en el mismo día en que la fecha de caducidad vencía. La empresa confirma que se sirvieron 58 raciones de ese plato y que todas estaban “listas para el consumo según la legislación vigente”. Sin embargo, apuntan que “como consecuencia de un error humano” llevaban un etiquetado erróneo en su fecha de caducidad.

En concreto, aparecía el 13 de septiembre y debía reflejar el 15 del mismo mes, puesto que la comida fue elaborada el día 10 y, según afirman en la misiva, los platos tienen una caducidad de cinco días. En este sentido, Vitarest afirma, “para su tranquilidad”, que “el plato cumplía con todos los requisitos y exigencias de higiénico sanitarias”. Además, con el objeto de que no vuelva a ocurrir, apuntan que han reforzado sus controles de «etiquetaje y picking» durante todo el proceso.

La sustitución de platos y la tardanza

La empresa también explica en su carta dirigida a la Consejería porqué decidieron sustituir platos de características similares y apuntan a la falta de previsión y a la tardanza en realizar los pedidos por parte de los sanitarios. Aún dentro de plazo. “La mayor parte de las solicitudes se hicieron en los últimos días hábiles para ello, superando en algunos casos nuestras perspectivas iniciales”, apuntan, y confirman además que para evitar que se vuelva a repetir han reforzado la cantidad de pedidos. “De hecho, en la segunda entrega realizada no ha habido ningún problema de este tipo”.

Muchas de las entregas no se realizaron dentro de un tiempo razonable, especialmente en algunos centros donde los menús llegaron al filo de la medianoche. La empresa, en este sentido, argumenta que se trata de “problemas normales de reparto” y asegura que han procedido a la “redistribución de rutas y refuerzo de otras”.

El ‘dichoso’ aceite de palma

Otra de las cuestiones más graves a las que se enfrentaron los sanitarios a la hora de consumir su manutención es comprobar a través del etiquetado que los menús contenían en su composición aceite de palma. Algo que, algunos sanitarios consultados por este medio tildaban de “ridículo”. “Toda la sociedad está luchando contra el aceite de palma y nos los meten a nosotros aquí”, lamentaban. La empresa reconoce la existencia de trazas de este producto de baja calidad nutritiva, como reflejaba su etiquetado, y lo atribuye a una margarina que utilizaban para elaborar bechamel y que, aseguran, y han sustituido por otra sin este ingrediente.

En definitiva, la empresa que presta el servicio a Sacyl es “consciente” de que hay puntos de mejora y asegura que pondrá “su más firme determinación” para evitar hechos similares”. A su vez esperan “no haber quebrado la confianza que ustedes y los usuarios han depositado en nosotros” porque siguen “trabajando para que el servicio esté a la altura de las circunstancias”. Asimismo, informan de que han habilitado una dirección de correo para que los usuarios puedan enviar cualquier comentario.

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