Investigadores salmantinos desvelan un nuevo mecanismo molecular contra la enfermedad inflamatoria intestinal

Estas enfermedades, con unos 5.000 nuevos casos diagnosticados cada año en España, son fundamentalmente la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa

Un grupo de investigadores salmantinos ha desvelado un nuevo mecanismo molecular que previene la enfermedad inflamatoria intestinal, concretamente se trata de “una función inesperada de la proteína ‘ATG16L1’ que regula la estabilidad de otra denominada ‘A20’.

Según el estudio y la información remitida por el Centro de Investigación del Cáncer, Instituto de Biología Molecular y Celular del Cáncer (CSIC-Universidad de Salamanca), la eliminación de ambas moléculas “provoca la aparición espontánea de inflamación intestinal aguda”.

El grupo de investigación, dirigido por el doctor Felipe X. Pimentel-Muiños, ha publicado este trabajo en la revista Nature Communications, un estudio realizado en colaboración con el laboratorio del especialista Geert van Loo de la Universidad de Gante (Bélgica).

El Centro de Investigación del Cáncer (CIC) ha explicado que las enfermedades inflamatorias intestinales (fundamentalmente la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa) son patologías graves que surgen de la incidencia de factores ambientales sobre individuos genéticamente susceptibles.

Estas enfermedades -con unos 5.000 nuevos casos diagnosticados cada año en España- son inicialmente “episódicas”, pero con el tiempo “suelen evolucionar a crónicas y refractarias, con complicaciones graves que pueden requerir cirugía”.

El tratamiento se basa en la administración sintomática de agentes antiinflamatorios e inmunosupresores, pero “no existen actualmente terapias realmente curativas”, ha remarcado el CIC.

“Esta falta de alternativas se debe en parte al desconocimiento de los mecanismos patogénicos implicados” y a que “el microambiente intestinal es un entorno fisiológico único en el que el epitelio debe sersuficientemente permeable para permitir la absorción de los nutrientes, pero a la vez debe defenderse de la gran carga bacteriana que habita de forma natural el tracto digestivo”, ha continuado.

Actualmente, tal y como ha explicado el CIC en torno al estudio publicado, “se asume que fallos esporádicos en el control de la flora bacteriana son los que provocan una reacción inflamatoria descontrolada en individuos genéticamente susceptibles en los que los mecanismos protectores no funcionan con normalidad”.

“Además, los mecanismos encargados de regular la homeostasis intestinal son “muy complejos” e implican la interacción funcional de “múltiples vías señalizadoras”.

Por ello, el centro de investigación, ha reconocido que “cuáles son exactamente las moléculas implicadas y cómo interaccionan funcionalmente entre sí para controlar la flora bacteriana y prevenir las patologías intestinales no se conoce con claridad”.

“Es de esperar que un mayor conocimiento de estos mecanismos favorezca el desarrollo de formas de prevención y terapia realmente efectivas”, ha apostillado.

En este trabajo, el grupo del doctor Pimentel, en colaboración con el doctor Van Loo, ha demostrado que dos proteínas no relacionadas ‘ATG16L1’, implicada en la regulación de la autofagia celular, y ‘A20’, que participa en el control de las reacciones inflamatorias, “interaccionan físicamente entre sí y regulan mutuamente sus niveles de expresión y propiedades funcionales”.

Esta interacción es “crítica” para la prevención de la inflamación intestinal, puesto que la ausencia individual de ‘ATG16L1’ o ‘A20’ en el epitelio intestinal “no causa ningún problema”, pero “su eliminación simultánea provoca una fuerte reacción inflamatoria espontánea asociada con la muerte de las células epiteliales y la degeneración del epitelio”.

El laboratorio ha profundizado en las consecuencias mecanísticas de esta interacción y ha concluido que la unión entre las dos proteínas controla sus respectivos niveles de expresión y capacidad para regular fenómenos celulares importantes como la autofagia celular, las vías de señalización inflamatoria o la susceptibilidad de las células epiteliales a la muerte celular.

“El caso de ATG16L1 es particularmente relevante, puesto que la actividad que describimos en esta publicación radica en una región de la molécula (el dominio WD40), cuya función no se conocía con claridad”, ha asegurado el doctor Pimentel tras el estudio.

Objetivos a medio plazo

“El objetivo global a medio plazo es identificar el catálogo completo de los mecanismos moleculares que controlan la homeostasis del epitelio intestinal y cuya disfunción favorece la susceptibilidad a las enfermedades inflamatorias intestinales.

Sólo del conocimiento profundo de estos mecanismos se podrán derivar aproximaciones terapéuticas verdaderamente efectivas capaces de prevenir y curar estas enfermedades”, ha indicado el máximo responsable del grupo de investigación salmantino.

El estudio ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades, la Junta de Castilla y León, fondos europeos FEDER, la Fundación Solórzano y el Broad Medical Research Program, un programa científico de la fundación estadounidense ‘The Broad Foundation/Crohn’s and Colitis Foundation (CCF)’, que está especializado en apoyar la investigación en las enfermedades inflamatorias intestinales.

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