La contracrónica de la visita de Lenín Moreno: Ecuador ilustrado

El presidente de la República de Ecuador recibió la medalla de la Universidad de Salamanca

FuenteJavier A. Muñiz

La efeméride más celebrada a este y otro lado del Tormes, y del océano Atlántico, claro, el VIII Centenario de la Universidad de Salamanca, único cumpleaños que alcanza la bianualidad, ha vivido este viernes un nuevo e ilustre capítulo con la honra y honor al presidente de la República de Ecuador, Lenín Boltaire Moreno Garcés, por su lucha por la igualdad, especialmente en lo referido a aquellas personas que presentan alguna discapacidad.

Y es que la suya es irrenunciable carta de presentación, primera impresión que despierta una compasión impropia de un jefe de Gobierno y que desparece del todo cuando toma el control del escenario con su tenue pero profundo y preciso uso de la palabra. El presidente Moreno reconoció su admiración por la Universidad de Salamanca y explicó cómo el recuerdo de la figura de Unamuno le reveló, entre otras cosas, su apoyo incuestionable a Guaidó en Venezuela en su afán por derrocar la dictadura bolivariana de Nicolás Maduro.

De hecho, la crisis en aquel país ejerció de telón de fondo en la parte inicial del discurso del presidente ecuatoriano y fue motivo de aplauso espontáneo cuando el rector Rivero pidió mejor suerte para Venezuela y Nicaragua por estar “peor gobernados”. Después, la igualdad y el conocimiento enlazaron la parte troncal de un relato plagado de sentido común que trató de huir de las tesis irracionales que imperan en distintos ámbitos.

Pero como las cosas de palacio van despacio, incluido el de Caroldelet, sede del Gobierno ecuatoriano y residencia del presidente de la República, el acto se demoró por encima de la media hora, toda vez que llegaban noticias de que la reunión que mantenían las autoridades comenzaba justo cuando estaba señalado el acto posterior. Mala suerte. Estudiantes ecuatorianos, prensa de aquel país y la seguridad gubernamental hicieron acto de presencia en el aula Salinas del edificio Escuelas Mayores anunciando la inminente llegada del mandatario.

Con él, el rector Ricardo Rivero, el secretario de Estado de Cooperación Internacional, Juan Pablo de la Iglesia, el embajador de Ecuador en España, Cristóbal Roldán, y Paulette Chamorro, estudiante ecuatoriana de la USAL, además del alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, acompañado por la concejala de Educación, Carmen Sánchez Bellota, la vicepresidenta de la Diputación, Chabela De la Torre o la senadora socialista Rosa López. También estuvo la subdelegada del Gobierno, Encarnación Pérez, ‘pluriempleada’ en la ultimas fechas.

La anécdota negativa la protagonizó una joven ubicada en los primeros bancos que interrumpió el discurso de Moreno con una tos incontenible. La pobre descentró al mandatario que se dirigió a ella en tercera persona para interesarse por su salud y bromear: “es por lo que estoy diciendo, siempre me pasa”. La joven recuperó el resuello antes de que el presidente coronara su intervención con una interesante reflexión sobre los valores y el progreso.

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