Las muertes duplican a los nacimientos

El año pasado se registraron 4.026 fallecimientos, nuevo récord, por 2.025 alumbramientos. La provincia charra es la quinta con menor tasa de natalidad de España

FuenteRedacción
El cementerio de Salamanca con la Catedral al fondo / MUÑIZ

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado los datos correspondientes a los movimientos naturales de población. Cifras de nuevo negativas para la provincia de Salamanca, que confirman el envejecimiento demográfico y la despoblación.

En concreto, se registraron 4.026 muertes, superando el récord del año 2015. Y es que, como puede apreciarse en el gráfico adjunto, desde hace dos décadas las defunciones registran una continua oscilación, pero siempre por encima de las 3.500 en una provincia de Salamanca donde hay más de 80.000 pensionistas.

Por su parte, los nacimientos fueron 2.035, menos que el periodo anterior, superando el récord negativo de entonces, establecido en 2.238 alumbramientos. Y es que, como detalla el gráfico adjunto, la natalidad ha ido descendiendo paulatinamente, con el único pico al alza entre los años 2005 y 2008 debido a los nacimientos de emigrantes antes de estallar la crisis económica.

De hecho, Salamanca es la quinta provincia de España con la menor tasa de natalidad, un 6%, sólo por delante de Asturias, Orense, León y Zamora. De esta forma, al comparar los nacimientos con las muertes, se registra un crecimiento vegetativo negativo de 2.001 personas. Descenso de población que, junto con la fuerte emigración, explican la continua pérdida de habitantes en territorio charro.

En la actualidad, la provincia charra cuenta con 331.202 habitantes, después de perder durante el último año seis habitantes cada día o, dicho de otra forma, un habitante menos cada tres horas y media. Y, si comparamos estos datos con hace apenas un lustro, son veinte mil habitantes menos.

Descenso de población y envejecimiento de la que permanece. En concreto, hay 87.261 mayores de 65 años, trescientos más que hace un año, mientras que los jóvenes son 61.752, unos mil quinientos menos. La diferencia entre ambas generaciones se acrecienta cada año que transcurre y al mismo tiempo se reduce otra diferencia más significativa sobre lo que es la pirámide de población de Salamanca. Los mayores de 80 años, lo que ya se denomina cuarta edad, son 34.565, un centenar más, muy cerca de los niños menores de quince años, 38.269, medio millar menos, por lo que las posibilidades de relevo generacional son cada vez menores.

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