Patio de Escuelas, la plaza de la sabiduría

Concluido el repaso a todos los barrios de Salamanca excepto el entorno de la Plaza Mayor, NOTICIASCYL se adentra ahora en zonas concretas del casco histórico de la capital charra

FuenteRaúl Martín
Portfolio fotográfico de España 19, Rocafort, Ceferì (1872-1917)
loading...

En un mundo tan célere y alocado como el actual apenas sobreviven los recuerdos que van más allá de un lustro. Ésa es la barrera que marca la pervivencia de la información en internet, pero hay otra mucho más valiosa que aún se atesora en álbumes de fotos escondidos en recónditos cajones, esos que ya apenas casi se ven en familia, y sobre todo, una información guardada a fuego en la memoria de quienes vivieron cada momento. NOTICIASCYL tiene en marcha una serie dominical que repasa la evolución de los barrios de Salamanca.

Tras abordar todas las zonas más allá del casco histórico, sólo falta el corazón de Salamanca, el entorno de su Plaza Mayor, pero son tantos los cambios que se han producido en algunas zonas que hasta final de año vamos a repasarlas de forma más exhaustiva. Hoy es el turno para el Patio de Escuelas, nombre que hace referencia a las Escuelas Mayores y Menores de la Universidad de Salamanca.

Ahora bien, esta plaza junto a la fachada plateresca del edificio principal de la institución académica ocho veces centenaria no siempre existió tal y como la conocemos hoy en día. De hecho, aunque la Universidad surge en 1218 no es hasta comienzos del siglo XVII cuando se construye este patio con autorización del rey Felipe III para permitir una mejor visión de los monumentos universitarios.

Así, entre 1609 y 1611 se habilitó un espacio que con el tiempo se fue convirtiendo en un libro de honor al aire libre, pues en sus fachadas se pintaban los vítores encarnados para celebrar el doctorado de los estudiantes. Una plaza también para buscar los secretos que guardan las piedras. Millones de personas han pasado por delante de la fachada de la Universidad en busca de la rana sobre la calavera, pero en la crestería de todo el patio se esconden singulares figuras. Por ejemplo, la figura de un onanista y demás referencias implícitas al sexo.

No fue hasta finales del siglo XIX cuando el Patio de Escuelas sufrió la transformación más importante en siglos y otra de sus actuales señas de identidad. En 1869 se erigía una estatua en honor de Fray Luis de León, por suscripción popular, recordando así al poeta, humanista y religioso agustino español de la Escuela Salmantina, uno de los escritores más importantes de la segunda fase del Renacimiento español por sus temas morales y ascéticos. Primero estuvo rodeada con una verja, pero desapareció para dar más realce a la escultura. En sus gastos participaron personas de todo el mundo, clase y condición social, como quienes pasan cada día por uno de los rincones más singulares de Salamanca.

No hay comentarios