Los nueve padres salmantinos de la Constitución Española de 1978

Seis diputados y senadores de UCD, un diputado del PSOE, un senador independiente y una senadora por designación real formaron parte de la Legislatura Constituyente. “España acometió el más importante proceso económico, social y político de nuestra historia, la Transición pacífica de la dictadura a la democracia, y todo ello contando como elemento clave con la abrumadora mayoría del pueblo español, la generación de la concordia”, afirman quienes aún viven

Hoy es 6 de diciembre de 2018. Han pasado cuarenta años desde que se aprobara por una amplia mayoría la Constitución Española. Cuatro décadas desde que casi el noventa por ciento de los salmantinos y españoles refrendaran la Carta Magna, que tiene unos padres muy concretos en su elaboración, pero más protagonistas en su negociación y redacción. Así, nueve salmantinos también fueron los padres de la Constitución Española.

Se trata de los nueve parlamentarios que formaron parte de la Legislatura Constituyente. Seis de la Unión de Centro Democrático (UCD) entre Congreso de los Diputados y Senado: Salvador Sánchez Terán, Alberto Estella Goytre, Manuel Delgado Sánchez-Arjona, Francisco Vicente Domínguez, Vidal García-Tabernero Orive y Jesús Esperabé de Arteaga; un diputado del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis González; un senador independiente, Ángel Zamanillo Encinas; y una senadora por designación real, Gloria Begué Cantón.

“España acometió el más importante proceso económico, social y político de nuestra historia, la Transición pacífica de la dictadura a la democracia, y todo ello contando como elemento clave con la abrumadora mayoría del pueblo español, la generación de la concordia. El pueblo de Salamanca fue un apoyo fundamental de la Transición”, recuerdan los parlamentarios que aún están vivos en un vídeo elaborado por la Diputación de Salamanca con sus testimonios.

“La gente joven siempre estábamos preguntándonos, después de Franco, ¿qué? Tuvimos la oportunidad de estar en el ajo. Estaba todo por hacer, pasar de una dictadura a una democracia sin sangre no se conocía en el mundo”, afirma Alberto Estella. “Esta vez se quiso hacer algo que valiera para siempre, por eso se hizo una Constitución y tenía que ser la de todos”, añade Francisco Vicente. “Se vivió con mucha ilusión porque era una innovación en la vida española que se presentara una Constitución y que los ciudadanos la pudieran votar”, apostilla Manuel Delgado. “Fue la generación de la concordia, paz, democracia y Europa”, resume Salvador Sánchez Terán.

Eran días de mítines todos los días, varios cada jornada, en la capital, por todos los pueblos… “En alguna pedanía había menos personas escuchándonos que las que estábamos dando la charla”, recuerda Manuel Delgado. Pero los parlamentarios charros lograron que la sociedad salmantina respaldara la Constitución Española. Porque “había una gran camaradería entre todos los compañeros, fueran comunistas o demócrata cristianos”, recuerda Alberto Estella. “Fue una época de gran generosidad, porque fuimos capaces de consensuar”, resumen todos.

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