Mantenimiento, los reparadores glóbulos blancos del hospital

Un centenar de personas trabajan cada día para solucionar los problemas que surgen en una miniciudad como el complejo sanitario. Desde reparar una avería hasta prevenir que se produzca, ya sea en electricidad, fontanería, albañilería, carpintería, jardinería… Unos 25.000 partes de incidencias pasan por sus manos cada año

Programa informático a través del cual se canalizan los avisos de mantenimiento del hospital de Salamanca

El complejo hospitalario de Salamanca es una miniciudad donde miles de personas, entre trabajadores y pacientes, conviven cada día. Al igual que el cuerpo humano, está el cerebro que dirige, el corazón que mantiene con vida, los nervios que comunican todas las partes, los celadores que serían los imprescindibles glóbulos rojos, pero también hay una parte fundamental para que todo se mantenga en orden. Es el personal de mantenimiento, los glóbulos rojos que todo lo reparan, actúan contra cualquier ‘infección’ en el edificio y también la previenen.

Un centenar de personas trabaja en este servicio del hospital, cada vez con empleados más versátiles, que dominan varias especialidades. Lo hacen 24 horas los 365 días del año en electricidad, mecánica y calefacción, mañanas y tardes de lunes a domingo en fontanería, y mañanas de lunes a viernes el resto de personal con menos urgencia, como pueden ser peones de albañilería, carpintería o jardinería. “Siempre hay una obra por hacer en el hospital, está vivo y siempre hay necesidades”, explican José Cesáreo Martín Pérez, jefe del Servicio de Ingeniería y Mantenimiento, y Rodrigo Marino Metola, ingeniero encargado de mantenimiento.

De hecho, son unos 25.000 los partes de incidencias que pasan por este servicio cada año. Por un lado está el mantenimiento correctivo, para mejorar cualquier avería. También el mantenimiento preventivo, para evitar que haya futuras averías, sustituyendo las piezas deterioradas. El mantenimiento técnico-legal es el obligatorio por ley, las denominadas inspecciones, pero también se realizan pruebas periódicas, por ejemplo en los quirófanos se revisa todo una vez al mes para comprobar su correcto funcionamiento). Finalmente, está el mantenimiento de obras, que se programan para interferir lo mínimo posible en la actividad asistencial y que no afecte a los pacientes.

En una situación especial como Salamanca, con un hospital con más de cuarenta años mientras se construye uno nuevo, y se revisa tanto la vetusta instalación como la nueva que se coloca, el reto es importante. Más bien, un desafío diario. “Si hay una avería que no se puede prever hay que estar preparado para trabajar en zonas especiales, con pacientes aislados o en proceso de intervención quirúrgica, todo con una medidas de seguridad que tenemos que adoptar con la recomendación de cada especialista”.

¿Cómo funciona el servicio de mantenimiento?

Sacyl utiliza en Castilla y León el programa Mansis para la Gestión de Mantenimiento Asistida por Ordenador (GMAO). Cualquier trabajador del hospital tiene acceso para avisar de alguna incidencia mediante un parte de averías, ya sea por una luz fundida, ya sea por una silla rota o porque falla un tensiómetro o hasta un PET-TAC en el servicio de oncología.

Los jefes de equipo reciben los avisos y asignan las correspondientes tareas. Hay cinco, así que el servicio está las 24 horas funcionando. Desde la central se controla la evolución de cada incidencia, también en los hospitales de Los Montalvos, Béjar y el centro de especialidades de Ciudad Rodrigo. Quien soluciona la avería debe indicar el material empleado, cuánto personal y el tiempo de trabajo para que todo quede registrado al detalle. Así, posteriormente se puede ver al momento si una avería se repite o si el material está en garantía.

En el nuevo hospital primará la telegestión y los trabajadores irán con una PDA o una tablet para añadir imágenes de fotografía o vídeo a cada parte, también para poder realizar consultas sobre planos. Toda la información está en un servidor propio de Sacyl para toda la comunidad autónoma, de manera que sirve también para hacer inventario y comprobar las incidencias desde la Consejería de Sanidad en Valladolid.

Por tanto, los salmantinos pueden estar tranquilos porque están en buenas manos si tienen un problema de salud, pero también para que el edificio donde se recuperan se encuentre en perfectas condiciones.

En las entrañas del nuevo hospital: última tecnología y máxima seguridad

No hay comentarios