San Juan, el barrio del conejal

NOTICIASCYL continúa la serie dominical que repasa la evolución de los barrios de Salamanca a través de los recuerdos de niñez de sus habitantes. Hoy, turno para una zona que hoy debe su nombre a la iglesia del patrón de Salamanca, pero durante la Edad Media era el barrio de los artesanos, principalmente moriscos, quienes tras su expulsión dejaron varias hectáreas abandonadas a su suerte

Barrio de San Juan semiderruido, con la actual plaza de Campillo antes de su construcción / Foto: Gombau y Ansede

En un mundo tan célere y alocado como el actual apenas sobreviven los recuerdos que van más allá de un lustro. Ésa es la barrera que marca la pervivencia de la información en internet, pero hay otra mucho más valiosa que aún se atesora en álbumes de fotos escondidos en recónditos cajones, esos que ya apenas casi se ven en familia, y sobre todo, una información guardada a fuego en la memoria de quienes vivieron cada momento. NOTICIASCYL tiene en marcha una serie dominical que repasa la evolución de los barrios de Salamanca.

Hoy es el turno para San Juan, ubicado entre la avenida de Mirat, calle Zamora, Rector Lucena y calle Toro. Debe su nombre a la iglesia de San Juan Sahagún, patrón de Salamanca, de estilo neorrománico, una obra del arquitecto Joaquín de Vargas que se construyó en el año 1896. Un templo levantado en parte con la piedra de cantería del derribo de la iglesia de San Mateo, en el mismo solar. Y es que hasta entonces éste era el barrio del conejal.

Era el nombre con que popularmente se llamaba a la zona, aunque realmente era el barrio de Los Olleros, pues durante la Edad Media allí se ubicaban los fabricantes de ollas y loza, así como demás alfareros, junto a la muralla, en el extrarradio del casco histórico debido al peligro que suponía el fuego de sus hornos. Era un barrio de moriscos, pero cuando se produjo su expulsión a comienzos del siglo XVII, medio millar de familias desapareció de aquellas casas. Fue tal el abandono de esta zona durante años que se llenó de conejos. Aunque posteriormente otros artesanos retomaron la actividad y así permaneció hasta mediados del siglo XX, cuando el ‘boom’ urbanístico transformó completamente la fisonomía del barrio. De la época medieval perviven calles como Pozo Hilera, el pozo de la era; Padilleros, evolución de padilleras, de padillas, los hornos para cocer pan; Corral de Villaverde y Corrales de Monroy.

Construcción de la iglesia de San Juan de Sahagún

Pasó a ser entonces una zona residencial entre las dos principales arterias que conducían al corazón de la ciudad, el lugar donde se levantaban las casas señoriales y mayorazgos de los nobles linajes charros. La calle Toro (antigua calle de Los Herreros, después del Doctor Riesco y del Generalísimo Franco durante la dictadura) y la calle Zamora siempre fueron vías de tránsito hasta la Plaza Mayor y objeto de polémica durante los años ochenta, cuando se proyecta su peatonalización. Hubo importantes protestas y manifestaciones contra la supresión del tráfico de vehículos por ambas, pero con el paso de los años fue todo un beneficio que hizo proliferar la actividad comercial y hostelera en el barrio.

Calle Toro

También está ubicada en esta zona la iglesia San Boal, destinada en sus inicios a San Baudilio, sacado en procesión por rogar a los cielos que descargaran abundante lluvia durante los periodos de mayor sequía. Es una de las más antiguas de Salamanca, pues fue construida en 1125, aunque cuenta con varias restauraciones desde entonces. En este templo se desarrolla la leyenda de la Marquesa de Almarza, que volvió a la vida durante su velatorio cuando un criado intentó robarle el anillo.

Calle Zamora

El desarrollo urbanístico del barrio durante el último siglo propició su crecimiento demográfico, y con él la construcción de infraestructuras educativas como el Colegio Francisco Vitoria, proyectado en el año 1932 con el nombre de Grupo Central debido a su situación en la ciudad, aunque durante sus primeros años, debido a la Guerra Civil, se destinó a campo de concentración. Concluida la contienda bélica, comenzó sus clases e incluso allí ensayaba la orquesta sinfónica dirigida por el maestro Gombau. Un centro escolar que, al igual que el barrio, es fiel reflejo de la evolución de sociedad charra.

Barrio de San Juan desde lo alto de la iglesia, con la antigua plaza de toros al fondo

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