AFA Salamanca, apoyo para enfermos de alzheimer y sus familiares

Esta asociación que cumple treinta años de funcionamiento, siendo pionera en España y un referente en la actualidad, ofrece apoyo y asesoramiento a las familias, pero también atención a los pacientes, con ayuda a domicilio, en el centro de día terapéutico de la calle Músico Antonio Baciero para enfermos en la fase inicial y la residencia Boni Mediero en la calle Maragatería para la fase final de la patología

El próximo 21 de septiembre se celebrará el Día Mundial del Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales, tales como las capacidades cognitivas superiores, a medida que mueren las células nerviosas y se atrofian diferentes zonas del cerebro. En Salamanca se calcula que hay unos cinco afectados en la actualidad, pero esta cifra se duplicará en 2030. Para atenderlos está la Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer (AFA), protagonista hoy de nuestra serie dominical sobre los colectivos sociales de la provincia charra.

Fue hace tres décadas cuando su actual presidenta, Magdalena Hernández, creó esta asociación pionera en España. Meses antes había surgido otra en Barcelona, pero sólo se ocupaba de las familias de los enfermos. En Salamanca se dio un paso más, contando con los profesionales de geriatría y psiquiatría, “entonces la neurología no atendía este tipo de pacientes e incluso se confundía con la locura. Para solucionar los problemas de las familias antes había que ayudar a los enfermos. Luché mucho con la gente del Imserso y discutí mucho, pero logramos ayudas”.

Durante los tres primeros años, la asociación estuvo en su domicilio, donde se reunían las familias, “charlábamos como amigos más que como una terapia”. La creciente demanda hizo expandirse a AFA Salamanca y compraron un local en la calle Ayala para que fuera sede y al mismo tiempo lugar para terapias, “nos empezaba a dar resultado bailar, poner música, que hicieran cuentas, hasta ejercicios físicos con el osito de mimosín, experiencias que íbamos viendo”. Incluso iban a buscar a los pacientes a su casa en vehículos particulares.

Los talleres se fueron incrementando, las terapias, y llegaron más voluntarios. Al mismo tiempo que sensibilizaban a la población se fueron recaudando fondos, aparte de donaciones particulares, para seguir creciendo. El Ayuntamiento de Salamanca, por ejemplo, fue el primero de España en apoyar a una asociación de alzheimer cediendo gratuitamente un local. Después se construyó la residencia Boni Mediero, en la calle Maragatería 31-33. Allí está ahora la sede central de la asociación, aunque también atienden a través del teléfono 923282561, el correo electrónico afasalamanca@alzheimersalamanca.com y los perfiles de la asociación en las redes sociales Facebook y Twitter. En total, atiende a más de doscientos enfermos y sus familias, y cuenta con un centenar de trabajadores en nómina. “Salamanca es un punto de referencia para toda España, incluso Portugal y Brasil”, asegura Magdalena Hernández.

La asociación facilita, en primer lugar, acogimiento a las familias, encontrarán “un grupo de personas que le van a ayudar y apoyar para entender qué es la enfermedad, porque es muy insidiosa y no entiendes qué está pasando. Es muy difícil aceptar que alguien querido pueda llegar a hartarte”. A partir de ahí, se buscan soluciones a cada caso dependiendo de la situación física, social o laboral.

Tres líneas principales de actuación

Por un lado está la ayuda a domicilio, ofreciendo la mejor calidad de vida a las personas con alzheimer y a sus familias, ofreciendo además formación cualificada, ya sea con apoyo individual o terapias grupales, actividades de respiro o asesoramiento jurídico y social. También dispone AFA Salamanca de un centro de día terapéutico en la calle Músico Antonio Baciero para las fases iniciales de la enfermedad, con seis grupos de terapias en función del nivel cognitivo del paciente, con psicólogos, terapeutas ocupacionales y un animador sociocultural de 9:00 a 21:00 horas.

Y para los pacientes con una fase más avanzada de la enfermedad está la residencia Boni Mediero, ahora con 48 plazas, la mayoría grandes dependientes. “Procuramos sobre todo la dignidad, el trato humano, el gran cariño de profesionales que llevan más de dos décadas, que salieron de los primeros cursos de formación. No somos una empresa, somos una asociación. Una familia que nos dedicamos en cuerpo y alma a alguien que no tiene capacidad de defenderse ni decir qué quiere”, destaca Magdalena Hernández. También trabajando la movilidad para que el proceso final de la enfermedad sea lo más digno posible, con el menor sufrimiento.

Prueba de ello es el reconocimiento este año con la Medalla de Oro de Salamanca por parte del Ayuntamiento. Pero ahí no termina la labor de AFA Salamanca. Ahora el objetivo es incrementar la atención en las zonas rurales, pues cada vez hay más pacientes en los pueblos. De hecho, el oeste de Salamanca es la zona más envejecida de Europa. Actualmente hay centros en Alba de Tormes y Linares de Riofrío, pero “es el pequeño reto que tenemos ahora, seguir expandiéndonos por toda la provincia de Salamanca, sobre todo centrándonos en la prevención a través de la formación de los propios vecinos”. Varios proyectos verán la luz en breve en esta dirección.

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