Lo mejor de Raphael llena hasta La Mariseca en Salamanca

El artista de Linares emociona a la Plaza Mayor de Salamanca que presentó el cartel de 'Aforo completo' y se compromete a volver a Salamanca "donde he cantado muchas veces, cada año mientras viva"

Raphael, como los grandes emperadores romanes, caso de Julio César, llegó, cantó y venció. Una vez más, el artista de Linares vuelve a encandilar a un público entregado de Salamanca. Cerca dde 25.000 personas, ya que no había terrazas, llenaban la Plaza Mayor. Vibraban, cantaban, bailaban -sí podían y no recibían codazos- y también se emociaban con el incombustible cantante. Ya no es un niño, ni aquel joven del ‘El tamborilero’, pero ahí sigue con su terno negro, siempre negro que mezcla con algún blanco a lo cabaret -porque Raphael es puro teatro musical en escena- y sigue y sigue como una batería incombustible.

Comenzó con tres temas de su nuevo album -no muy conocidos, hay que vender- que el público también coreó. Se quitó el abrio de cuero, negro por supuesto, y a partir de ese momento comenzó el éxtasis. La eterna comunión entre artista y público. Porque Raphael, a pesar de los años y los nuevos ritmos, sigue siendo aquel que cada noche reza por tu amor. El sígue aquí para adorarte. Y adoración es la que tiene con su público. Unos fans que lo adoran, que lo vitorean, que lo quieren tocar… pero que confuden su cuerpo con su alma, porque están enamorados de un cantante, un señor por quien no pasan las modas. Ahí está el cuarto tema que interpretó, ‘Mi gran noche’, que no deja de sonar en cualquier fiesta o verbena que se precie. Que bailan y cantan los más jóvenes en discotecas y los mayores bailan al ritmo que marcan las orquestas… Es Raphael.

Con su camisa negra, con el movimiento de sus manos y los gestos, esa interpretación única, Raphael se convirtió en el cantante de las noches, de esos que escuchas antes del sueño, para relajarte y saborear despacio la letra, los arreglos, la voz. Es Raphael.

Y de Raphael, me quedó con ‘Yo soy aquel’. Del 1965 es esta canción inolvidable y que siempre se suele colar entre el repertorio de cualquier karaoke que se precie. La fuerza de la letra y la voz del cantante nos siguen resultando irresistibles. Tres años después del ‘Yo soy aquel ‘ llegaba ‘Digan lo que digan’ otro éxito con el que consiguió seguir afianzándose como uno de los grandes de la música nacional gracias a su prodigiosa voz. Y cierro, Mi gran noche. Posiblemente sea una de las canciones más conocidas del genio de Linares. Y la más actual ya que gracias a Alex de la Iglesia está más vigente que nunca entre el público joven.

Raphael está de moda. Sus canciones están a la orden del día y cuando eso ocurre la palabra es ‘divo’, cachis!

REPORTAJE GRÁFICO LUIS FALCÃO

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