Las cuadrillas forestales echan humo por su precariedad laboral

El sindicato Comisiones Obreras denuncia que sus condiciones de trabajo han empeorado durante los últimos años. Ha detectado casos de empresas que no pagan según lo estipulado en el convenio colectivo en vigor; de mercantiles que descuentan el alojamiento de la nómina ofreciendo encima unas condiciones de hacinamiento deplorables; o de personas trabajadoras que han cobrado sin tener aún la nómina en mano

FuenteRedacción
Foto: Comisiones Obreras

Comisiones Obreras (CCOO), a través de la Secretaría de Migraciones y Medio Ambiente, está visitando los tajos donde operan las cuadrillas que componen el operativo de prevención y extinción de incendios dentro del Programa de Prevención de Riesgos Laborales en el sector forestal. “Las condiciones laborales dejan mucho que desear y han empeorado sobremanera durante los años de la pasada grave crisis económica”, resume el sindicato.

El reciente acuerdo firmado en el seno del Diálogo Social (2018) pretende ir recuperando en los dos años siguientes la estabilidad perdida en la pasada década. “Pero el problema no es sólo la reducción del tiempo de trabajo que cada año sufren estos profesionales forestales, sino que detectamos prácticas empresariales poco éticas. Por suerte, no son casos generalizables, pero las fuertes bajas económicas que practican las empresas litigantes en estos procesos para obtener la adjudicación definitiva acaban recayendo sobre los trabajadores. Estas personas sufren una mengua de las condiciones laborales muy importante frente a lo que la Junta propone de partida, y desde el propio Gobierno regional no se hace lo suficiente para revertir este tipo de procedimientos”, explica CCOO.

Por ejemplo, ha detectado casos de empresas que no pagan según lo estipulado en el convenio colectivo en vigor; de mercantiles que descuentan el alojamiento de la nómina ofreciendo encima unas condiciones de hacinamiento deplorables; de personas trabajadoras que han cobrado sin tener aún la nómina en mano, y que esta no se corresponde con las condiciones pactadas; de emplear los descansos en un tajo para ir a cubrir la baja de un trabajador en otro… “En definitiva, se trata de situaciones habituales en las cuadrillas de tierra que trabajan para empresas privadas (no así en las licitaciones ejecutadas a través de la empresa pública Tragsa), y aún es más común entre las plantillas de origen extranjero”.

Añade que este tipo de prácticas inciden de forma determinante en los riesgos psicosociales de las personas trabajadoras, percibiéndose en ellas un gran desánimo, y sólo la necesidad hace que no rescindan sus contratos laborales. “A la dureza física del trabajo que llevan a cabo en el seno de las propias masas forestales, se añaden estas situaciones que merman la eficacia en la prevención, y mucho más en la extinción de incendios ya que, en ocasiones, tras haber trabajado muchas horas en tajos de gestión forestal (desbrozando, limpiando el monte, abriendo caminos…) les toca intervenir en la extinción de incendios. Por suerte para ellos, el presente verano está siendo tranquilo en lo que a incendios forestales se refiere y no están sufriendo en demasía estas situaciones”.

La situación laboral de las cuadrillas nocturnas y helitransportadas no tiene nada que ver y, en ambos casos, las mayores incidencias detectadas tienen que ver con casos puntuales de deficiencias en el estado de las bases, la falta de lugares de descanso y aseo, maquinaria o herramientas y con falta de una mayor profundización en la formación para el desempeño de sus tareas en condiciones de seguridad.

Otra realidad radicalmente distinta es la de las cuadrillas de Diputación. Desde hace tres años, a través del Plan de Empleo Local, se puso en marcha un programa que permite la contratación de cuadrillas por parte de los propios municipios para la prevención de incendios realizando exclusivamente trabajos de selvicultura. “Las personas trabajadoras pertenecientes a este programa, tras las visitas realizadas, manifiestan su satisfacción con las condiciones laborales, aunque detectamos una mayor necesidad de formación práctica en el ámbito de los riesgos laborales. Este debería ser el camino a seguir para todo el colectivo”, demandan las técnicas de Medio Ambiente de CCOO.

Algo común a todo el operativo es la falta de estabilidad laboral. “Esta situación impide una profesionalización real del sector, y sólo permanecen en él quienes no pueden encontrar otra salida laboral más beneficiosa en todos los aspectos. En un trabajo en el que la experiencia es clave para una mayor eficacia vemos como se traslada a la gente de unos lugares a otros perdiendo una gran oportunidad para fijar población en los núcleos rurales, una de las grandes lacras de nuestra Comunidad”.

Pésimo funcionamiento de las comunicaciones

Por su parte, la Asociación de Agentes Forestales y Medioambientales de Salamanca (Afymasa) ha puesto hoy de manifiesto su malestar por el «pésimo funcionamiento» de las comunicaciones del operativo de extinción de incendios.

El colectivo recuerda que ya durante las pasadas campañas de incendios de 2016 y 2017 se viene produciendo un «paupérrimo funcionamiento» de dichas comunicaciones, extremo que se puso por escrito en conocimiento del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Salamanca, que a su vez le dio curso a la Dirección General del Medio Natural de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de Valladolid, «sin que ésta haya hecho nada para subsanarlo».

A principios del presente año se elevó un escrito unipersonal por parte de la mayoría de los agentes medioambientales de la provincia en este sentido, manifestando en él que los agentes, como jefes de extinción, son los máximos responsables en una emergencia como es un incendio forestal, hasta la llegada del director de extinción, no haciéndose cargo de las graves consecuencias que puedan acarrear las malas comunicaciones en el transcurso de la extinción de un incendio, ya que se compromete seriamente la integridad física de todos los participantes en la extinción.

Desde la Dirección General del Medio Natural se ha emitido un escrito como respuesta, que esta Asociación no entra a valorar. Lo que les indigna es que tras casi tres años de reclamaciones la Junta de Castilla y León no haya dado una solución a un puntal básico como son las comunicaciones durante una emergencia como es un incendio forestal.

«¿Tiene que ocurrir una desgracia personal, para que entonces se corra a subsanar el problema? Es del todo indignante que desde la Junta no se ponga fin a este gravísimo problema por un simple tema económico y, sin embargo, no le importe poner todos los días en grave riesgo la vida del personal del operativo que participa en la campaña de extinción en la provincia de Salamanca», concluye la asociación.

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