Perfusionistas, corazón y pulmones de un paciente durante una operación

Estas enfermeras del hospital de Salamanca logran que la sangre circule a través de un aparato especial, dejando el corazón temporalmente parado y limpio para que el cirujano pueda intervenir quirúrgicamente. Incluso por donde circula la sangre es lo más parecido al cuerpo humano para que haya el menor rechazo

FuenteRaúl Martín

Los avances de la ciencia facilitan técnicas sanitarias inimaginables aún para muchas personas. En el hospital de Salamanca se llevan a cabo cada día intervenciones quirúrgicas que salvan vidas gracias a la labor de profesionales cuyo trabajo no protagoniza los grandes titulares de los medios de comunicación nacionales, pero cuya relevancia es tan importante como aspectos de la vida política o deportiva, por poner dos de los asuntos más comentados. El Rotary Club Salamanca Plaza Mayor acaba de conceder el Premio Servir a unas de estas profesionales que cada día se convierten en el corazón y pulmones de un paciente en el quirófano. Son las perfusionistas.

Se trata de profesionales sanitarios con titulación universitaria en Enfermería cuyo trabajo específico es mantener y controlar la adecuada circulación de la sangre en aquellos pacientes intervenidos por lesiones cardiocirculatorias a quienes es necesario sustituir la función cardiaca o pulmonar durante la cirugía. En Salamanca hay tres profesionales en la actualidad, María Concepción Rubia, Leyre Reta y Rosa Díez, además de una cuarta en formación, Antonia Moreno, logrando aumentar la plantilla que tanto tiempo llevaban demandando a Sacyl debido al aumento de actividad durante los últimos años, cuando se implantó el programa de asistencias ventriculares tipo ECMO (Oxigenación de Membrana Extracorpórea), entre otras técnicas novedosas.

Entre sus funciones clínicas destacan el bypass cardiopulmonar, que sería la circulación extracorpórea propiamente dicha que realizan a diario, lo que se conoce coloquialmente como ‘estar en bomba. Por su parte, la ECMO se puede implantar tanto en quirófano como en otros servicios de pacientes críticos: unidad de cuidados intensivos, unidad coronaria y servicio de urgencias. Además, llevan a cabo una serie de medidas y procedimientos que permiten que el paciente se mantenga estable hemodinámicamente y que todos los órganos sigan funcionando mientras el corazón permanece parado.

Desde que en 1999 se puso en marcha el quirófano de cirugía cardíaca con el doctor José María González Santos como jefe de servicio se han llevado a cabo más de seis mil intervenciones extracorpóreas en la provincia charra. “Trabajamos con pacientes que son sometidos a cirugía cardíaca, les paramos el corazón, se lo proporcionamos vacío de sangre al cirujano para que puede intervenir. Mientras, trabajamos para que todos los órganos del paciente funcionen con normalidad y protegemos el corazón para que vuelva a latir cuando termine la intervención”, explica Concepción Rubia. Una técnica que ha ido evolucionando en el tiempo, ganando en calidad y seguridad. “Hemos mejorado muchísimo en cuanto a la calidad de los materiales como en la monitorización del paciente, incluso por donde circula la sangre es lo más parecido al cuerpo humano para que haya el menor rechazo”, añade Leyre Reta.

Y es que en sus manos está en cierto modo un corazón virtual gracias a la puesta en marcha, mantenimiento y control de las Técnicas de Circulación Artificial derivadas de cualquier procedimiento médico-quirúrgico que requiera circulación extracorpórea. Todo ello dentro de un equipo multidisciplinar junto con cirujanos cardíacos, anestesistas, cardiólogos, intensivistas y enfermeras de las diferentes unidades, tanto dentro como fuera del quirófano, incluso están en contacto con laboratorio y banco de sangre.

Las perfusionistas, pese a ser profesionales sin cuya presencia no puede realizarse ninguna cirugía cardiaca, son los únicos del ámbito europeo cuya categoría laboral y académica no está reconocida dentro del sistema sanitario nacional. Así, en todos los países de la Unión Europea existe una formación específica para los perfusionistas, reconocida bien como especialidad bien como carrera independiente, pero en España se precisa cursar un Máster que imparte la Universidad de Barcelona desde 1996, avalado por el Consejo Europeo de Perfusión Cardiovascular, para ejercer la Perfusión en todo el ámbito de la Unión Europa. Por si fuera poco, sus guardias adicionales son las peor pagadas. El Premio Servir es un reconocimiento a su labor, la laboral está por llegar por parte del Ministerio de Sanidad. El anterior se comprometió a ello. El nuevo ya tiene una tarde pendiente.

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