Así se consigue un 9,99 en los exámenes de ‘selectividad’

El joven salmantino Rubén González de Castro, del colegio Maristas, ha logrado la mejor nota de Castilla y León y una de las mejores de toda España en las pruebas de acceso a la Universidad, ahora denominadas EBAU. En una entrevista con NOTICIASCYL relata cómo ha sido todo el proceso y qué expectativas de futuro tiene

Rubén González de Castro, en un aula del Colegio Maristas de Salamanca

Llega a las puertas del Colegio Maristas de Salamanca entre aplausos y abrazos. Lo hace todavía abrumado por la fama fulgurante que le concede ser el alumno con la mejor nota media de toda Castilla y León, y uno de los mejores de España, en la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), la antes denominada ‘selectividad’. Es lo que tiene sacar un 9,99 rozando la perfección. Su madre Rosa, también profesora en ese colegio, no para de recibir felicitaciones. “Estamos muy orgullosos de él, se lo merece, ha trabajado mucho y en este colegio preparamos a los alumnos en Bachillerato con exámenes en varios días para cuando llegue la selectividad”, añade Loli, la directora de un centro con varios alumnos por encima del 9,5. Entre tanto agasajo, el joven Rubén González de Castro atiende a NOTICIASCYL para compartir sus impresiones, relatar cómo ha sido todo el proceso y qué expectativas de futuro tiene.

En su carnet de identidad figura que todavía no es mayor de edad, pues cumplirá 18 años el próximo mes de agosto, pero su mente ha demostrado superarlos con creces. Y en su teléfono móvil y perfiles de redes sociales, decenas de felicitaciones. “He tenido que silenciarlo porque no para de sonar desde la tarde del jueves”, asegura. Tormenta virtual que llegó tras una despreocupada jornada. “Mi madre me dijo que ya habían salido las notas y que cómo no las había mirado todavía, entonces entro en el móvil y las veo, me sorprendo porque son bastante buenas pero no esperaba lo que por la tarde empezó a ser algo que me dejó en shock. Todavía me cuesta creer que tengo la mejor nota de nueve mil quinientos estudiantes, son muchísimos”, recuerda.

¿Cómo se logra un 9,99 de media en ‘selectividad’? La respuesta es fácil, estudiando, pero sobre todo haciéndolo durante todo el año, comprendiendo los conocimientos que se van adquiriendo, no sólo absorbiéndolos para después expulsarlos de memoria en un examen. “Es fruto de muchos factores. Lo primero tienes que tener la cabeza y el aguante para poder estar estudiando. Normalmente lo hago todas las tardes y cuando se iba aproximando la selectividad pues mañana y tarde, tres o cuatro horas cada periodo. Es constancia y nunca perder la fe en lo que estás haciendo, creer en ti mismo. Es muy importante la confianza en uno mismo”, asegura.

Ya ven. Rubén no está todo el día estudiando, no es un bicho raro ni un empollón, que podrían vociferar los malos estudiantes para intentar justificar sus carencias. No. Porque se puede compaginar la vida social y las aficiones de un adolescente con la responsabilidad de un estudiante que se juega su porvenir. “Estudio, juego al fútbol, voy a clases de inglés, salgo con mis amigos, se puede hacer perfectamente todo”, también atender redes sociales, ese otro yo intrínseco a las nuevas generaciones, la personalidad virtual. “Me considero un tío normal, no soy un superdotado ni más que nadie, sólo una persona que se esfuerza y trabaja”, añade.

Con los deberes hechos, sin dejar todo para el último momento, Rubén se presentó en los exámenes. “Nunca he sido de estudiar por la noche y el último día cené, vi la tele y me fui a la cama pensando ya sólo en ir a los exámenes. Hice las opciones que mejor me sabía y salí con buenas sensaciones de todas las pruebas”, recuerda, y más su espalda tras pasar hasta cinco horas escribiendo entre “la incomodidad de los asientos, ha sido una queja de todos, pero también somos demasiada gente y las aulas son las que son”.

Amante del fútbol y aficionado del Atlético de Madrid, le gusta salir con sus amigos, ver series de televisión y leer, sobre todo relatos con tinte histórico, sea novela o comedia. Quiere estudiar Derecho en la Universidad de Salamanca. Lo tiene claro. Como el delantero de su equipo, Griezmann, no sucumbe a las tentaciones de otras instituciones académicas (horas después de conocer la nota de selectividad, fue otra gran noticia para él, “un día muy completo”). “Me ha llegado algún correo de fuera, pero estoy muy a gusto en Salamanca, aquí tengo a mi familia y amigos, pero además considero que la Universidad de Salamanca es la que tiene mayor historia y de las mejores de España, más en el campo del Derecho”.

También tenía muy claro desde hace tiempo su camino en la vida. “Sabía que iba a tirar por el Derecho porque me atraen tanto las especialidades como las salidas laborales, quiero ver si las pretensiones que tengo se cumplen”. ¿Abogado en ciernes, fiscal, juez, o tal vez político? “Eso sí que no lo tengo nada claro, quiero ver en la carrera qué es lo que más me va gustando y a partir de ahí elegir”. Sí sabe que quiere ser como sus padres, “muy trabajadores, unos grandes profesionales en sus campos, cuando sea mayor, como quien dice, me gustaría tener su personalidad, carácter y fuerza de voluntad. Es bueno tener ambiciones altas, porque si piensas muy bajo nunca llegarás a nada alto, nada utópico pero sí marcarse unas metas a superar”.

Rubén es un espejo en el que mirarse para muchos estudiantes. Su receta, insiste, “creer en ti mismo, nunca tirar la toalla y ser constante, es esencial”. No es fácil en una sociedad como la actual, con tantas tentaciones y distracciones para la juventud, “es complicado, al final tú mismo te tienes que gestionar tus horarios, no se trata de ser un obseso pero sí tener claro en tu cabeza lo que quieres hacer. Yo no soy muy ordenado, pero sí constante”. Su futuro más inmediato será “dormir todo lo que no he dormido antes, salir con mis amigos, viajar si es posible y el carnet de conducir”. Todavía no sabe el destino de ese viaje, ni tiene una preferencia concreta, pero se lo ha ganado con creces. Por cierto, ¿qué le privó de lograr un diez? “Algo de la redacción del examen de inglés” que le restó una décima. No lo sabe concretamente, ni pretende comprobarlo.

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