La Unidad del Ictus logra importantes avances en prevención y tratamiento

Este servicio ubicado en el hospital Virgen de la Vega acaba de cumplir un año desde su implantación en Salamanca, tiempo en el que ha atendido a unos 650 pacientes. Se ha logrado mejorar la vigilancia para una mayor prevención del ictus, en colaboración con los centros de salud de Atención Primaria, avanzar en la investigación junto al Ibsal para mejorar el tratamiento y minimizar las secuelas, y una mayor formación al personal de enfermería y a las familias de los pacientes

FuenteRaúl Martín
Unidad del ictus de Salamanca
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En los últimos años, el ictus se ha convertido en una de las principales causas de muerte y enfermedad a nivel mundial, provocando importantes secuelas neurológicas permanentes y discapacidad en los pacientes que lo padecen. Los avances producidos en su diagnóstico y tratamiento han permitido detectarlo de manera más temprana, convirtiéndose en una enfermedad prevenible, abordable y potencialmente tratable, en la que el tiempo va a ser el factor que mayor influencia va a ejercer sobre su pronóstico final a corto, medio y largo plazo.

El tiempo medio de demora prehospitalaria es de 714 minutos. Factores como tener mayor edad, presentar problemas con el habla, solicitar ayuda de forma inmediata tras el inicio de los síntomas, pensar que lo que estaba padeciendo era un ictus o activar el Servicio de Emergencias se relacion con un menor retraso prehospitalario. Por otro lado, el ser fumador activo, pensar que la situación podía mejorar de manera espontánea sin necesidad de pedir ayuda o presentar mayor retraso de decisión se relacionan con un incremento en el tiempo que el paciente empleaba en acudir al hospital. El inicio gradual de los síntomas, un nivel de ansiedad leve-moderado, el inicio nocturno de los síntomas o un retraso de decisión superior a 15 minutos son los principales factores que predicen un retraso prehospitalario mayor.

En Salamanca acaba de cumplirse un año desde la puesta en marcha de la Unidad del Ictus, ubicada en el hospital Virgen de la Vega y compuesta por tres neurólogos, personal de enfermería y auxiliares. En este tiempo han tratado a 650 pacientes, logrando mejorar la vigilancia para una mayor prevención del ictus, el tratamiento para mejorar las secuelas y una mayor formación al personal de enfermería. “Es mucho más que un espacio físico, se trata de una cadena de eslabones que comienzan en la propia familia del paciente para poder reconocer los síntomas”, explica Luis López Mesonero, su coordinador. Y es que una rápida actuación permite abordar un mejor tratamiento para evitar secuelas.

Una vez que se produce el ingreso en el hospital, se proporciona información sobre cómo será a partir de ahora la nueva vida del paciente y el tratamiento para que las secuelas vayan disminuyendo. Mientras, se estudia el porqué, la causa del ictus, generalmente por problemas cardíacos pero también por no cuidar el colesterol, la diabetes, el consumo de tabaco… “Cada caso es particular”.

Junto al Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (Ibsal) y los centros de salud de Atención Primaria, que pueden percibir más los factores de riesgo, se han logrado avances en el tratamiento del ictus en su fase aguda. Por ejemplo, con un cateterismo que llega al cerebro para quitar el trombo, algo que ocurre en el 10-15% de los pacientes. Este proceso ahora se deriva a Valladolid, pero está en vías de implantarse también en Salamanca. Cuando esté en marcha el nuevo hospital, incluso se podrá disponer de más camas para atender a más pacientes de otras provincias, pues esta unidad es referencia también para Zamora y Ávila.

Transcurrida la fase más aguda del ictus, llega el momento clave para la familia, qué hacer con el paciente. Ahí entra en acción el Hospital de Los Montalvos con una unidad para continuar los cuidados médicos y la rehabilitación. “No sólo es una labor del neurólogo, es papel de todos”, aclara el doctor López Mesonero. De esta forma, “la familia se adapta a la nueva situación y se la educa para un mejor tratamiento al paciente en el futuro”.

Y es que hay además un trabajo de análisis del contexto social del paciente. “Hay que dar la información lo más franca posible, no se pueden ofrecer falsas esperanzas. Es muy importante cómo te dan la información, es fundamental para las familias”, explica el coordinador de la unidad, y añade: “Ante cualquier cambio brusco en la salud hay que ir a urgencias”.

Síntomas más habituales de un ictus

– Pérdida de fuerza repentina de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
– Trastorno repentino de la sensibilidad, sensación de “acorchamiento u hormigueo” de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
– Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse y ser entendido por quien nos escucha.
– Pérdida súbita de visión parcial o total en uno o ambos ojos.
– Dolor de cabeza súbito de intensidad inhabitual y sin causa aparente.
– Sensación de vértigo, desequilibrio si se acompaña de cualquier síntoma anterior.

Cómo reconocer un ictus

– Pídele que levante los dos brazos. Si siente debilidad en alguna de sus extremidades, ya sean brazos o piernas, pídele que levante ambos brazos a la vez, o que se siente y levante las dos piernas al mismo tiempo. De este modo podrás comprobar si hay algo inusual. Si no puede levantar tanto uno como el otro por falta de fuerza estaremos ante un probable síntoma de ictus. Llama a emergencias.

– Haz que sonría. Otro de los síntomas más habituales de ictus es la parálisis facial. A veces, puede ocasionar pérdida de visión, pero otras resulta más difícil de identificar. Simplemente pidiéndole que sonría podrás comprobar si la comisura de sus labios se tuerce hacia uno de los lados, dejando el otro prácticamente inmóvil. Una boca torcida puede ser un síntoma de parálisis facial, y suele venir acompañada de una sensación de acorchamiento u hormigueo

– Pregúntale cosas concretas. La dificultad en el habla y el entendimiento es también un síntoma común. Para comprobar que está teniendo problemas de comunicación, señala un objeto (bolígrafo, televisión, periódico…) y pregúntale “¿Qué es?”. Si al responder cambia el orden de las sílabas o pronuncia mal el nombre del objeto, podría ser un síntoma de ictus. Si todavía te surgen dudas, pregúntale a tu interlocutor “¿Qué está sucediendo a tu alrededor?”, para que describa la situación (dónde está, qué está haciendo, con quién…) y si responde entrecortado o se explica sin coherencia, no lo pienses más y llama a emergencias. Algo no funciona correctamente. En los casos más graves puede existir un mutismo.

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