Los médicos no dan abasto físicamente por la epidemia de gripe

El sindicato CESM denuncia que están duplicando y triplicando las asistencias diarias “con los mismos recursos, y esto tiene como resultado un agotamiento total” de la plantilla. Añade que llevan trabajando al 120% los 365 días del año, por lo que cuando llega un pico donde hay que atender a más población se produce el colapso total”

La epidemia de gripe de este invierno no sólo está causando estragos en la salud de la población, abarrotando los centros de salud y las urgencias, también en la de los médicos que deben atender a los pacientes. Y no porque el virus se haya cebado con los facultativos, que también, sino por la sobrecarga de trabajo, que deja a la plantilla exhausta.

Según denuncia el sindicato médico CESM, “la saturación del Sistema Nacional de Salud como consecuencia de la epidemia de gripe no sólo tiene nefastas consecuencias para la atención de los ciudadanos, también está dejando importantes secuelas para la salud de los profesionales sanitarios, ya que las asistencias diarias se están multiplicando por dos o por tres con los mismos recursos, y esto tiene como resultado un agotamiento total de la plantilla”.

Ya a comienzos de diciembre, antes de que la gripe pasara a tener datos de epidemia, los sindicatos alertaban de que la Sanidad afrontaba el frío y la gripe con menos trabajadores. Comisiones Obreras denuncia (CCOO) que esta merma de plantilla repercute en un incremento de jornada en Sacyl que ha disparado el gasto en materia de personal. Y la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) exigía el cumplimiento del acuerdo para estabilizar plazas interinas y una oferta de empleo público urgente.

Añade el sindicato médico que los facultativos ya trabajan “al 120% los 365 días del año, por lo que cuando llega un pico donde hay que atender a más población se produce el colapso total”. Y aclara que esta saturación no se produce sólo durante la epidemia de gripe, sino también en otras épocas en las que se incrementan las urgencias o se reduce el personal por motivos estacionales, como en verano.

Por lo tanto, opina que pese a todas las planificaciones que se puedan hacer para prevenir la saturación, ésta no se puede evitar porque “no hay más médicos, no hay más camas y no hay más hospitales”, lo que lleva a que se ofrezcan unas “condiciones tercemundistas”, tanto de trabajo como de atención, como “consecuencia de que hemos puesto nuestro sistema en unas condiciones de recursos bajo mínimos, y cualquier situación de este tipo hace aflorar esta deficiencia”.

También al respecto se ha manifestado recientemente el Colegio Oficial de Médicos de Salamanca, reclamando un refuerzo de las urgencias de adultos al igual que se hizo durante las navidades con las urgencias pediátricas. Además, considera clave la colaboración entre instituciones para educar a la población en el correcto uso de las urgencias, de manera que no se colapse el hospital.

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