Astu se lleva la victoria de Las Pistas de penalti

El Unión Adarve e adjudicó los tres puntos en el campo de Unionistas gracias a un gol de penalti de Ónega al inicio de la segunda parte

Partido especial el disputado esta tarde en Las Pistas que comenzó con mucho emoción y acabó con mucho enfado en la grada (0-1). El Unión Adarve se llevó la victoria con un tanto de penalti marcado por Ónega en el arranque de la segunda parte tras completar un partido de mucho oficio y exhibiendo sentido táctico y maneras de bloque. El culpable es un Astu que regresaba a la que fue su casa y que fue homenajeado por los suyos, dejanto atrás, parece, cualquier atisbo de resquemor. Emocionante acto en el día en que se cumplian 96 años del nacimiento de la extinta UDS.

Sin embargo, las emociones parecieron pasar factura a los locales de inicio. No en vano, en los primeros minutos sufrieron dos acercamientos por parte de Garci, el primero ni si quiera, disparó cuando apenas habían transcurrido unos segundos. Unionistas trató de coger aire y conectar con Unai y De la Nava en fase ofensiva, pero la presión alta de los de Astu estaba asfixiando la circulación de balón. En el 7′, Ónega probó los guantes de Molin. Estaban calibrados. Los de Aguirre se estirar y Góngora lo probó desde lejos en el siguiente ataque. Muy desviado. Lo mejor del tramo inicial fue el vuelo a la escuadra de Molina que tiró de muelles para sacar el peligroso remate de cabeza de Garci en el minuto 11. Se durmió Góngora en la marca.

El cuadro local adelantó líneas y se sacudió la presión. Sin llegar a hacer peligro, empezaron a atosigar a la defensa madrileña que achicó aguas sin pasar demasiados apuros. Navas empezó a hacer largo el extremo diestro y buscó, sin concretar, conectar con los puntas colgando balones. En una de estas, al paso por el 21′, el balón le cayó a Ribelles que quiso ponerla al segundo palo pero estuvo atento Parra para atajar. En el minuto 23 llegó el homenaje a la extinta Unión Deportiva Salamanca con la grada al unísono cantando el himno. La música pareció amasar a las fieras porque el partido languideció hasta el descanso con intensidad, pero muy poco que contar.

El partido regresó del descanso mucho caldo para el guiso. Empezando por una internada de Piojo por el costado derecho que cedió atrás y no encontró rematador. Lástima. Poco después, Garci conectó con Adighibe que pugnó con Admonio, en el borde del área, el central metió la pierna y el colegiado decretó penalti. Lo hizo muy bien el delantero, anticipó justo antes de ingresar en el área y pareció que hubo contacto. Lo transformó con mucha tranquilidad Ónega en el 48′. El disgusto de la parroquia con el árbitro fue increscendo cuando anuló por fuera de juego una aproximación que acabaría en gol de Unionistas.

Los ánimos se encendieron aún más cuando Góngora no pudo igualar la contienda en el duelo con Parra desde los once metros. Lo lanzó con el interior a su lado antinatural y Parra, muy intuitivo, voló al palo correcto para exasperar a la parroquia. Había caídao Guille Andrés tras un agarrón caterdalicio del capitán Juanma. El Adarve se hizo fuerte pertrechado atrás y Unionistas no era capaz de meterle mano. Sin fisuras atrás el equipo de Astu y peligroso arriba De hecho, a punto estuvo de encontrar el segundo en el 71 cuando Adighibe remató desde dentro del área y a punto estuvo de conectar el rechace que había dejado muerto Molina.

Aún quedaba tiempo para la empate y Aguirre dio entrada a Diego Hernández retirando a Unai. El equipo tocó arrebato y la grada se metió en el partido. Una prolongación a la espalda de los centrales a punto estuvo de servirle para empatar, pero achicó muy bien Parra. Casi. El Adarve empezó a tirar de oficio y a impedir que se jugara, así que la tribuna se soliviantó aún más. Pudo ser peor en el minuto 82′ cuando el recién ingresado Álvaro Sánchez domó un balón en el interior del área, aguantó de espaldas y trató de hacerse sitio para el remate. Estuvo providencial Ayoze para taponar.

Unionistas siguió intentándolo pero el centro definitivo no llegaba, el pase filtrado, el golpe de suerte… Nada. En el alargue, De la Nava enganchó un balón llovido que remató mal pero cogió la dirección buena, sin embargo, como el partido, languideció poco a poco hasta marchase lejos de los intereses de Unionistas. Dura derrota en casa, la segunda consecutiva tras claudicar con el Castilla. Esta menos esperada.

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