Santo Domingo muestra la visión taurina del escultor salmantino Venancio Blanco

La exposición incluye la escultura Torero de 1962, premiada con la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes, que ha sido cedida por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

FuenteRedacción
loading...

La Sala de Exposiciones de Santo Domingo de la Cruz acoge, desde hoy, una nueva muestra del escultor salmantino Venancio Blanco, que lleva por título “Tauromaquia”. Se trata de la novena exposición de la colección de Venancio que la ciudad alberga de forma permanente gracias al acuerdo firmado en septiembre de 2014 entre el Ayuntamiento de Salamanca, la Fundación MAPFRE y la propia Fundación Venancio Blanco.

El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, el presidente de la Fundación Venancio Blanco, Francisco Blanco Quintana, y Roberto Nieto Santiago, delegado territorial en León, Zamora y Salamanca de Mapfre España, han inaugurado hoy esta muestra, formada por unas 80 obras, entre esculturas y dibujos, que recorren el interés del artista salmantino por el tema taurino. Hijo de mayoral, el toro bravo siempre le interesó desde que nace en el campo, hasta que muere en la plaza.

García Carbayo se ha referido a la exposición como un atractivo más para todos cuantos visitan la ciudad y como una oportunidad para las salmantinas y salmantinos que quieren seguir conociendo el legado y la obra de Venancio Blanco, un maestro, como ha señalado, formidable y excepcional.

Tal como explica el hijo del escultor, Francisco Blanco, no se puede entender la obra y la personalidad de Venancio Blanco sin referirnos a su tauromaquia. Sus primeras imágenes de niño fueron las reses que mi abuelo conducía a caballo por las dehesas salmantinas; mayoral de los Pérez Tabernero, compartía con su hijo el trabajo en los herraderos, las faenas de tienta, las de acoso y derribo. Mi padre me ha contado cómo acompañaba a su tío Manolo al encerradero, donde vaqueros y ganaderos llevaban a los toros y novillos para ser enjaulados y transportados a las plazas. Podían reunirse varias ganaderías, decenas de caballistas, un auténtico espectáculo campero recordado siempre”.

Los dos primeros protagonistas son el toro y el caballo, desde su vida en el campo, desde su juego en la plaza, desde su aportación a la cultura. Ambos conviven y crecen juntos, a la sombra de las encinas, en el silencio musical que llena la luz del atardecer, participando de un todo grandioso que la Naturaleza nos muestra en la plenitud de su belleza. Y se reencuentran en la plaza, donde asisten a su despedida. El tercer gran personaje es el torero. El toreo es entendimiento entre el hombre y el animal, y es sentimiento. Al toro hay que encelarlo con caricias, decía Venancio, llevadas desde el temple de la muleta. Y armonía de formas, verdadera geometría, solía afirmar: la vertical del torero se conjuga con la horizontal del toro y con el plano de la capa o de la muleta, en el círculo del ruedo.

“Mi padre quiso ser torero, y su vida fue una lidia en el coso de su taller. Artista y materia, ilusión y trabajo, para dar forma a la idea. La bravura del toro, el bronce o el dibujo en manos del escultor, se convierten en realidad plástica cuando hay conocimiento y dominio del oficio. Lidia es lucha, pero también es juego, fiesta, para gozar de la belleza, en el taller, en la plaza”, explica Francisco Blanco.

Para la ocasión, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha cedido temporalmente, la escultura Torero de 1962, premiada con la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes. Bronce de tamaño natural, modelado directamente en cera y fundida en su propio taller junto a su hermano Juan Blanco. Esta escultura ha salido únicamente en tres ocasiones del Museo: 2001 con ocasión de la exposición retrospectiva Venancio Blanco. Escultura organizada por la Fundación Capa en Alicante, y en 2016 cuando se expuso en el Museo de la Evolución en Burgos.

Además, los visitantes podrán disfrutar de la primera ampliación en escayola, del Monumento al Vaquero Charro, depositado desde 2016 en el Casino de Salamanca y la escayola de la primera ampliación del monumento a Juan Belmonte de Sevilla.

La exposición se podrá visitar hasta enero de 2020. La entrada es gratuita y el horario de visitas es de martes a viernes, de 17’00 a 21’00 horas; sábados, domingos y festivos, de 12’00 a 14’00 h y de 17’00 a 21’00 horas.

Más de 70.000 personas han visitado ya sus exposiciones en la Sala de Santo Domingo

Fruto del acuerdo entre el Ayuntamiento de Salamanca, la Fundación Mapfre y la Fundación Venancio Blanco, más de 70.000 personas han visitado las ocho muestras del escultor que se han programado hasta ahora en la Sala de Santo Domingo. La primera que se llevó a cabo fue “La música en la escultura de Venancio Blanco” (31 de enero-14 de junio de 2015) y la visitaron 11.937 personas. La segunda, “Obra religiosa” (15 de julio 2015-10 de enero de 2016) recibió la visita de 7.138 personas. La tercera, titulada “Divertimentos de taller” (25 de abril a 18 de octubre de 2016) fue visitada por 8.566 personas. “Retratos”, que se inauguró el 27 de octubre de 2016 y permaneció expuesta hasta el 7 de mayo de 2017, recibió 10.107 visitantes. “ABSTRACCIONES”, que se pudo visitar desde mayo a diciembre de 2017, fue visitada por 8.384 personas. “Un proceso escultórico”, que se expuso desde diciembre de 2017 a mayo de 2018, recibió 7.784 visitas. “Obra Gráfica” (13 de junio 2018-07 de enero de 2019) fue visitada por 8.593 personas. Y la última “El capricho de la idea” recibió 7.624 visitantes.

No hay comentarios