‘Solo noi’ soñamos en invierno

Entre primos anda el juego de política y toros

FuenteLuis Falcão | @luischiado

Mientras Israel descansa plácido en su Tiedra de alfar, quizás sumido en el sueño de la meditación del mañana incierto, en la renovada Regenta de la ciudad del pícaro Lazarillo suena la música de Solo noi, ese estupendo grupo de música, de antaño y hogaño, formado por la suma de Huella y SMS. Son Pablo Alexander y Sandro Fonta –bueno ya no está, de momento-, y Gerard y Álvaro. Ocho años de diversión nocturna, de buena música y de noches de güisqui sin soda, gintonic o cervezas por los garitos de Salamanca y Cáceres.

Como si fuera el sueño de una noche de invierno, es imaginarse en las frías tinieblas de la ciudad locales de aquellos tiempos y aquel Madrid como El Sol o Rock-Ola. Pero esta Regenta se asimila más con la sala YA´STA, que abrió sus puertas en 1985 como Catedral de Todas Las Artes y Espacio Multifuncional, siendo parte de un trío de locales -con el Casi Casi y el Más o Menos en Chueca-, creados y dirigidos por Many Moure, a quien asimilamos con el amigo Roberto Mateos, nuevo artífice de este antañón local que de ser lugar de tertulia política y de letras, ha pasado a convertirse en referencia de la noche salmantina. YA’STA era aquella amplia sala, divertida y sorprendentemente decorada, llena de misteriosos y oscuros rincones, donde te encontrabas conciertos, espectáculos, proyecciones, improvisaciones pictórico-sonoras, performances y fiestas de todo calibre, allí tocaron y actuaron Los Toreros Muertos, Héroes del Silencio, el Gran Wyoming, Seguridad Social, Faemino y Cansado, Arturo Arpa y muchísimos otros. Era una época vital y espontánea, las jams sessions hacían furor y los músicos salían a actuar sin repertorio y a veces sin saber tocar, creando sus canciones en directo.

Pero no! En La Regenta sale Solo Noi (Solo nosotros)–el nombre proviene de un emblemático tema del cantante italiano Toto Cotugno Solo noi, solo noi./ Il respiro di noi.– que sí saben tocar y mucho! Es como si antecediéramos en el tiempo cuando en el escenario estaban Pablo Carbonell o Santi Auserón… ¿Sería el DADÁ GIN – que se elabora con productos de Salamanca y el proceso de selección de sus sabores ha sido llevado a cabo por los mejores cocteleros de la provincia- del amigo Alberto Hernández de Guijuelo que sabe a gloria bendita en la cuna del jamón y también en la noche salmantina?

Todo comienza con un melódico del bueno, de esos de antaño que abrían conciertos. Y llega la fiesta. La buena. Con Celtas Cortos, los de Valladolid, no aquellos que fumábamos a escondidas cuando llegaban las fiestas del pueblo. Era el 20 de abril. ¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo? Sigue Radiohead con el rock alternativo. Aquí, por suerte, se ve al otro Pablo, al nuestro, no al de la agüita amarilla, sino al Alexander, al más individual y protagonista y más intimista, donde se puede comprobar el portento en la cercanía con los fieles, no el camión-escenario, y la pureza de su voz rockera con ese volcán que tiene su personalidad. Da igual pop o rock, porque también suena Extremoduro, aunque sea en un garito de guapitos y guapitas –eso de las reivindicaciones genéricas-. Es que Supersubmarina suena cuando fue porque ya no es en el indi patrio, como el tiempo que se va para no volver. Es ese ‘chicho de ayer’ que vive en nuestros días.

La interacción con el público, muy fiel, es total. No es menos cierto que Pablo es un experto comunicador que se entrega, da todo y pide a cambio ese coro para hacer más amena la velada. Yo no quiero ser tu amante, ay! No puedo dejar de ser un pirata, pero no cojo.

Buen concierto con unos fieles entregados en la coqueta Regenta cambiada de look y adaptada a este tiempo sin marca. Quién decía que aquí no había música de la buena. Que todo era enlatado y estridente en la noche crápula salmantina. No es Antonio Orozco, pero también se escucha en la Plaza Mayor de Salamanca.

Avanza la noche de frío que pela. El vaho de los ventanales se chiva de lo ‘agustito’ que se está con el gin en la mano, la cerveza en la mesa, el codo en la barra, escuchando buena música y hablando de todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos. En el más humilde sentido de la expresión, estos chicos, Solo noi, gustan y mucho!

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