Cermi reclama a las instituciones planes para evitar la soledad en personas discapacitadas

Una situación que afecta a toda la población pero se ve agravada en personas con discapacidad

FuenteEuropa Press
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El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) ha reclamado este martes, con motivo del Día Internacional y Europeo de las personas con Discapacidad, el impulso a las estrategias por parte de las instituciones que eviten el impacto de la soledad en este colectivo.

El presidente de Cermi en Castilla y León, Juan Pérez Sánchez, ha recordado que la soledad no deseada es «un problema que afecta a toda la sociedad», aunque esto se agrava en el caso de las personas con discapacidad, cuya situación «está aumentando» y que afecta en mayor número en los rangos de edad a partir de los 50 años.

En este sentido, Pérez Sánchez ha subrayado que el Cermi ha puesto en marcha planes de acción y medidas de acompañamiento que faciliten la vida diaria de estas personas, apostando por el empleo «como socializador y motor de independencia».

Asimismo, Cermi trabaja con la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León en un Plan Contra la Soledad enfocado en estas personas, ha indicado el presidente del Comité.

Como ha recordado, muchos de estos colectivos, como es el caso de las personas con Síndrome de Down, disfrutan cada vez de más esperanza de vida, lo que «obliga a proporcionarles los medios necesarios» para evitar que se vean forzados a la soledad en edades avanzadas.

El encargado de leer el manifiesto de este año –cuyo lema ‘SOS soledad, yo también cuento’– en Valladolid ha sido Jorge Armiñanzas, quien ha alertado contra la «falta de accesibilidad de entornos, productos y servicios» para las personas que padecen una discapacidad, así como «la imposibilidad o la dificultad extrema de ejercer los derechos fundamentales», la «inactividad obligada», la «ausencia extendida» de apoyos para una autonomía personal efectiva, la «escasez de recursos» en el caso de aquellos que viven en el medio rural o la actitudes «reticentes y negativas» sobre el valor de las personas con discapacidad.

Asimismo, ha subrayado que entre estas personas, sufren un mayor riesgo de vivir en soledad las de mayor edad, la infancia víctima de violencia, los discapacitados intelectuales, personas con problemas de salud mental o con discapacidades sobrevenidas y las que requieren grandes necesidades de apoyo. De este modo, la edad, el tipo de discapacidad, la procedencia y el lugar de residencia influyen en un aumento de la soledad que «se multiplica si se trata de mujeres con discapacidad».

Cifras

Según los datos aportados por Cermi, más de un 20 por ciento de las personas con discapacidad vive solo y un 38 por ciento de ellas vive en soledad no deseada. Asimismo, el 74 por ciento de las personas con discapacidad que viven solas son mujeres, por lo que esta organización afirma que la soledad «tiene rostro de mujer».

Para acabar con esta situación, Cermi reclama el cumplimiento de los mandatos de la Convención Internacional de los Derechos de las personas con Discapacidad, cuyo eje es la inclusión y la vida en comunidad, mientras que los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijan como una de sus prioridades «no dejar a nadie atrás».

Juan Pérez Sánchez ha recordado que a partir de 2021 Cermi espera contar con datos estadísticos «muy fiables» sobre la situación de la discapacidad en Castilla y León, aunque ha recordado que según las últimas cifras del INE correspondientes a 2008, la Comunidad es «la tercera» con mayor porcentaje de discapacidad, un once por ciento, lo que supondría cerca de 250.000 personas.

Entre las medidas concretas que plantean destacan la dotación de plena accesibilidad de los entornos, productos y servicios de interés, empezando por las viviendas, así como una estrategia estatal de inclusión en la comunidad para que puedan vivir «según sus propios deseos y preferencias».

El Cermi también pide apostar por el impulso de la empleabilidad de las personas con discapacidad, impulsar medidas de apoyo a la autonomía personal, implementar campañas de toma de conciencia y programas de acompañamiento a familias.

La lucha contra el acoso escolar por razón de discapacidad, el uso de las nuevas tecnologías para el acompañamiento y empoderamiento de las personas mayores con discapacidad, favorecer el voluntariado social de discapacitados, crear una estrategia nacional de desarrollo rural inclusivo, mejorar la formación de los profesionales, contar con información accesible sobre los recursos existentes y confeccionar estudios que analicen en profundidad las situaciones de soledad entre las personas con discapacidad.

Por su parte, Jorge Armiñanzas ha aprovechado para reivindicar que no se vea a la persona discapacitada por lo que no puede hacer, sino por lo que sí puede, lo que ha ejemplificado en el hecho de que «un músico puede ser considerado menos capaz por no jugar bien al fútbol en una sociedad en la que gusta mucho ese deporte», a pesar de lo cual «tiene más capacidad» para otras disciplinas como la música.

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