El riesgo de pobreza amenaza a Castilla y León

Aumenta tras tres años de bajadas

FuenteEuropa Press
Presentación del informe. Fotografía: Europa Press
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El riesgo de pobreza en Castilla y León aumentó en 2018 después de tres años de bajadas y se sitúa en el 16,1 por ciento, 0,5 puntos más, mientras que la privación material severa también se incrementa tras seguir la misma línea en los últimos ejercicios y alcanza al 1,9 por ciento de la población, un 0,9 por ciento más.

Así, con estos indicadores e incluida la baja intensidad de trabajo, que llega al 8,8 por ciento de la población (un 0,4 por ciento menos), la tasa europea AROPE que recoge estos tres indicadores para medir la pobreza se sitúa en Castilla y León en el 19,5 por ciento, un 1,1 por ciento más que el anterior ejercicio, lo que supone 468.000 personas (446.347 el año anterior) –también sube después de tres años–.

Esta cifra es 6,6 puntos porcentuales inferior a la
media nacional (26,1). En el último año, la tasa ha roto con la tendencia descendente que mantuvo en los tres últimos años y se incrementó en 1,1 puntos. Aun así, el AROPE se mantiene «muy por debajo» de los datos que se registraban al principio del período.

Así se desprende de los resultados del informe ‘El estado de la pobreza en España’ que han presentado los responsables de la Red Europea contra la pobreza y la exclusión social (EAPN). El presidente de EAPN en Castilla y León, Óscar Castro, ha ofrecido una rueda de prensa junto a la responsable de la oficina técnica, Noelia Martínez, y la vicepresidenta de la Red, Mar Fresno.

Según los datos del informe, unas 388.000 personas (el 16,1 por ciento de la población) están en riesgo de pobreza en la Comunidad, es decir, tienen ingresos por unidad de consumo inferior al 60 por ciento de la media española.

Castilla y León rompe así su proceso de reducción de la tasa de pobreza, que se mantuvo por espacio de tres años y además es una de las seis regiones que ha conseguido reducir su pobreza por debajo de la registrada en el último año anterior a la crisis, que era del 17,5 por ciento en el año 2008, según el informe.

Sin embargo, la pobreza severa –que supone ingresos por debajo del 30 por ciento, es decir, 370 euros– se sitúa en el 2,6 por ciento (62.000 personas), lo cual mejora un 1,4 por ciento, tasa que supone menos de la mitad de la media y la cuarta más baja de todas las comunidades.

Por su parte, la privación material severa, que supone que no puede hacer frente al menos a cuatro de nueve conceptos o ítems de consumo básico definidos a nivel europeo, se sitúa en el 1,9 por ciento (44.000 personas), un 0,9 por ciento más, aunque Castilla y León se sitúa muy por debajo de la media nacional y como tercera mejor de las comunidades autónomas (sólo por encima de Aragón y Galicia).

Dificultad a final de mes 

Los datos del informe muestran un aumento de la población que experimenta dificultades para llegar a fin de mes, tanto en lo que se refiere al total de personas que experimentan dificultades, que pasó desde el 39 al 43,1 por ciento, como en lo relativo los grupos que lo hacen «con dificultad» y «con cierta dificultad». El grupo que experimenta «mucha dificultad» para llegar a fin de mes se reduce levemente.

Finalmente, la baja intensidad de trabajo alcanza al 8,8 por ciento de la población (un 0,4 por ciento menos), es decir, a 144.000 personas, y por cuarto año consecutivo se reduce. La disminución de este año puede calificarse de leve (0,4 puntos porcentuales) y la sitúa a 1,9 puntos por debajo de la tasa media nacional y a 3,3 puntos por encima de la tasa de la región en el año 2008. Su descenso, según Noelia Martínez, está en correlación también con la mejora de la tasa de pobreza severa.

Martínez ha explicado la importancia de la «tendencia» que marca los datos, dado que a pesar de que los datos macroeconómicos son buenos, incluso con subida del Producto Interior Bruto (PIB) y sin contar con la subida del Índice de Precios al Consumo (IPC), no mejoran los datos de pobreza, de manera que las medidas económicas no llegan a la estructura de la misma y mantiene.

Así, ha insistido en que una mejora económica o de los datos de empleo no conllevan una mejora de la capa más empobrecida de la sociedad, ante lo que ha reclamado políticas inclusivas que aborden estas cuestiones o de lo contrario se verán datos similares «año tras año».

Además, ha apuntado que el perfil de la pobreza a veces no se corresponde con el estereotipo que se tiene «en la cabeza» sino que pueden ser incluso personas mayores que cobran pensiones no contributivas, sobre todo en Castilla y León, dado que cuenta con una población envejecida.

Por su parte, la vicepresidenta de EAPN en Castilla y León (que engloba a 21 entidades del Tercer Sector) ha explicado que los datos permiten constatar diversas cuestiones y ha detallado lo que consideran que habría que hacer para salir del riesgo de pobreza y facilitar la inclusión.

Fresno ha advertido de que las entidades del Tercer Sector, ante estos momentos «complejos y convulsos de inestabilidad» que les afectan, están «alerta» ante un posible empeoramiento de la situación económica, ya que los posibles aranceles de Estados Unidos o el Brexit también afectarán a las capas más pobres de la sociedad y por ello están «preparados».

Cincunstancias de Castilla y León 

En el caso de Castilla y León, ha señalado que «no hay que perder de vista» dos situaciones particulares, la primera de ellas que la Comunidad es un territorio «tremendamente extenso», con una «difícil» cohesión territorial y una población descendiente, que envejece y cada vez es más dependiente. Por ello, ha abogado por políticas de salud «muy fuertes» para atender una realidad que ya se vive.

Por otra parte, ha incidido en el territorio rural y despoblado de Castilla y León, cuestiones a las que «a todos los niveles administrativos hay que dar respuesta».

Así, en primer lugar ha indicado la importancia y necesidad de reformas estructurales de gran importancia y corrijan las «asimetrías» en el mercado. Fresno ha explicado que, teniendo en cuenta que la mejora de la situación macroeconómica no llega a todas las capas de la pobreza, estas medidas tienen que ser «intensas, integradas» y que engloben lo que son los derechos fundamentales de las personas como la educación, la salud, la vivienda o las rentas mínimas.

«No políticas aisladas, sino transversales e integrales», ha añadido Mar Fresno, quien ha recordado que a pesar de que se ha aprobado una estrategia nacional de lucha contra la pobreza, aún no se ha implantado y necesita que se la dote de recursos.

Por otro lado, ha apuntado que por mucho que subiera el PIB o la generación de empleo, que podría hacer pensar en una época de «bonanza», hay que tener en cuenta la tipología del empleo, ya que su alta precariedad no permiten salir de la vulnerabilidad, por lo que el crecimiento debería de con llevar una buena «redistribución» del trabajo para que nadie quedara fuera.

Además, ha concretado que el perfil de la pobreza es amplio y variado, pero ha cambiado y desde 2008 se incorporan «rostros» que no había costumbre de ver como personas que tienen varios empleos pero siguen siendo pobres.

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