El reto de ser castellanoleonés con movilidad reducida

El 75% de las personas necesita ayuda para salir de su casa

FuenteEuropa Press

Un 75 por ciento de los castellanoleoneses con movilidad reducida precisan de ayuda para salir de sus casas y cerca de 1.600 (un 1 por ciento) no lo hacen nunca, según el estudio ‘Movilidad reducida y accesibilidad en el edificio’ elaborado por la Fundación Mutua de Propietarios en colaboración con la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe).

De acuerdo con el informe, un 34 por ciento de este grupo social en Castilla y León pasa muchos días sin salir de casa, siendo uno de los principales motivos la falta de accesibilidad del inmueble en el que residen. De hecho, el 38 por ciento considera que si su edificio estuviera más adaptado a sus necesidades saldría con más frecuencia de casa, un porcentaje que aumenta en el caso de las personas con movilidad reducida que residen en edificios sin ascensor.

«En ocasiones, el hogar se convierte en una cárcel para las personas con movilidad reducida dada la dificultad para poder entrar o salir, encontrándonos con personas que se encuentran prisioneras en su propia casa por la falta de accesibilidad en su propio edificio», afirma la directora de la Fundación Mutua de Propietarios, Laura López Demarbre.

Por su parte, el presidente de Cocemfe, Anxo Queiruga, hace hincapié en que «es imprescindible que las personas con discapacidad seamos autónomas para que podamos participar en igualdad de condiciones y ejercer nuestro derecho a la educación, al empleo o al ocio».

El estudio desvela que un 69 por ciento de los encuestados castellanoleoneses tiene problemas de movilidad sin ser usuarios de silla de ruedas, bien porque utilizan algún tipo de sistema de apoyo (muletas, bastón, andador*) o simplemente porque tienen una deambulación de forma inestable; y que el 30 por ciento utiliza silla de ruedas manual o eléctrica.

«La importancia de este dato radica en que, si la persona propietaria es usuaria de silla de ruedas, la necesidad se detecta de una forma más clara. Sin embargo, nos encontramos con personas mayores o personas con discapacidad orgánica que no pueden bajar las escaleras, ante la negativa de las comunidades de vecinos que no detectan la necesidad inmediata», explica Queiruga.

La normativa vigente atribuye a las comunidades de propietarios la responsabilidad de garantizar la accesibilidad en el edificio. En este punto, el estudio detecta que las comunidades con mayor número de vecinos son los que, en menor medida, han realizado acciones en favor de la accesibilidad, «poniendo de manifiesto la complejidad que representa solicitar ayudas en edificios con un número elevado de vecinos, donde influye la negociación y la corresponsabilidad de un número importante de personas que no siempre están sensibilizadas con los problemas de movilidad reducida», afirma López Demarbre.

No hay comentarios