Cambios en la prestación de la teleasistencia avanzada

FuenteEuropa Press

El Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) publica en su edición de este miércoles, 8 de mayo, la Orden que regula por primera vez y determina el contenido de la prestación de teleasistencia avanzada elaborado en colaboración con las corporaciones locales en cumplimiento a su vez de los compromisos adquiridos en los acuerdos del Diálogo Social.

Según han explicado desde la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, se trata la teleasistencia avanzada contemplan tecnología que telemonitoriza a la persona y a su entorno para analizar tanto riesgos del hogar como fuera del domicilio para favorecer «una asistencia mucho más personalizada, en mayores ámbitos y, sobre todo, proactiva» que no responda sólo a situaciones de emergencia sino que permita predecir también posibles riesgos que permitan una actuación anticipada.

Para ello, y según han detallado las mismas fuentes, se contemplan «dos cambios sustanciales», añadir a los contenidos básicos de la teleasistencia hasta otros 13 contenidos y recursos tecnológicos propios de la teleasistencia avanzada «que podrían ampliarse en función de las necesidades de las personas» e incorporar un cambio en el servicio que pasará de ser reactivo ante emergencias a «proactivo y predictivo».

Entre los contenidos que recoge la Orden en la modalidad de teleasistencia avanzada se encuentran la detección a través de dispositivos tecnológicos de presencia de humo o fuego, fugas de gas o agua, presencia de monóxido de carbono, que pueda entrañar un riesgo o emergencia en el domicilio.

Junto a esto estará la prevención de situaciones de riesgo detectadas mediante el seguimiento del patrón de actividad a través de dispositivos tecnológicos y aplicación de protocolos de atención preventiva o la detección y atención a situaciones de riesgo y emergencia fuera del domicilio a través de dispositivos móviles: geolocalización o presencia en entornos no seguros.

Además, se encarga de la petición y recordatorio de citas médicas; del seguimiento proactivo periódico del estado de salud y psicosocial de la persona que permita, mediante la aplicación de protocolos de coordinación sociosanitaria, la detección, valoración, intervención, y derivación de posibles situaciones de vulnerabilidad, tanto por enfermedad y/o dependencia como por situaciones de soledad y aislamiento.

También contempla el seguimiento proactivo periódico y prevención de situaciones de riesgo en procesos de convalecencia y rehabilitación mediante la aplicación de un protocolo de coordinación sociosanitaria para la detección y prevención de posibles situaciones de riesgo de abandono, motivación y seguimiento de los ejercicios de rehabilitación prescritos, a lo que se añaden otros servicios de atención a distancia que permitan la «detección y actuación inmediata» en situaciones que supongan un riesgo para la persona y o para su hogar.

Junto a esto, dará respuesta a necesidades de la persona con dependencia y a sus cuidadores para detectar y evitar situaciones de agotamiento de modo que «todos los cuidadores de personas dependientes titulares de esta prestación y la de cuidados en el entorno familiar pasarán a disfrutar de forma automática del seguimiento proactivo periódico del cuidador a través de la modalidad avanzada».

A su vez, permitirá una mayor integración en el entorno, al prestarse los servicios dentro y fuera del domicilio de la persona; incrementará las posibilidades de atención que permite la solicitud de ayuda a demanda de la persona, al combinarse con la gestión de alertas derivada de la interpretación automática de datos que detecten información relativa a los riesgos de la persona con la telemonitorización tanto en su domicilio como en relación con la alteración de sus patrones de comportamiento.

Esta prestación es un derecho ya para todas las personas mayores de 80 años y para las personas dependientes, pero pueden acceder a ella todas las personas que la necesiten, «ya que se está atendiendo toda la demanda», han asegurado desde la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades.

En la actualidad hay unos 30.000 beneficiarios, 13.000 de ellos dependientes. El 65 por ciento son personas que viven solas, más del 75 por ciento son mujeres, más del 80 por ciento tienen 80 años o más y el 43 por ciento vive en el medio rural. La Consejería de Familia ha recordado a este respecto que en Castilla y León el 24,8 por ciento de las personas mayores de 65 años y el 35,8 por ciento de las mayores de 80 años viven solas.

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