Aumenta un 2,2% la tasa de incidencia de accidentes laborales en CyL

Durante 2018, la Comunidad ha registrado 3.351 accidentes frente al descenso del 0,2 por ciento en el conjunto del Estado

FuenteEuropa Press
Fotografía: Europa Press.
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La tasa de incidencia que mide la cifra de accidentes laborales aumentó un 2,2 por ciento en Castilla y León en 2018, frente a un descenso del 0,2 por ciento en el conjunto del Estado, según el análisis realizado por la empresa de recursos humanos Ranstad y recogido por Europa Press.

En total, en Castilla y León se registraron el año pasado 3.351 accidentes por cada 100.000 trabajadores, frente a los 3.280 computados en 2017 y los 5.683 de 2007, año que marca la cifra más elevada de la tasa de incidencia.

El estudio ha sido realizado con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, celebrado el pasado 28 de abril y ha tenido en cuenta los datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, de 2007 a 2018, en función del sector de actividad y comunidad autónoma de residencia del profesional, así como la tasa de incidencia de cada uno de ellos. También se tuvieron en cuenta los datos en cuanto a ocupados procedentes del INE.

Este informe sitúa a Baleares (4.933) y a Castilla-La Mancha (4.033) como las comunidades con mayor tasa de incidencia, ambas con una cifra superior a los 4.000 accidentes por cada 100.000 trabajadores. Entre los 3.700 y los 3.500 se encuentran Extremadura (3.776), Andalucía (3.773), Navarra (3.700) y La Rioja (3.581) y por encima de la media nacional (3.326) también se sitúan Canarias (3.490), Murcia (3.467), Asturias (3.387), Galicia (3.374) y Castilla y León (3.351).

Durante el último año, ocho de las 17 comunidades autónomas españolas han registrado descensos en su tasa de incidencia, igual que la media nacional (-0,2 por ciento). Euskadi es donde más se ha reducido este índice, con un descenso del 5,7 por ciento, seguida de Canarias (-2,7 por ciento), Murcia (-1,9 por ciento), La Rioja (-1,8 por ciento), Castilla-La Mancha (-1,5 por ciento), Galicia (-0,7 por ciento), Baleares (-0,7 por ciento), Andalucía (-0,6 por ciento).

Por su parte, Navarra registró el mayor incremento en cuanto a tasa de incidencia, con un 5,3 por ciento. Con crecimientos superiores al uno por ciento se encuentran Castilla y León (2,2 por ciento), Aragón (1,6 por ciento), Comunitat Valenciana (1,6 por ciento), Extremadura (1,5 por ciento) y Cantabria (1,2 por ciento) mientras que Madrid (0,6 por ciento), Asturias (0,2 por ciento) y Cataluña (0,1 por ciento) registraron crecimientos más discretos.

Cataluña, Andalucía y Madrid acumulan el 49 por ciento de los accidentes laborales

En términos absolutos, según el número de accidentes, Cataluña (90.195), Andalucía (88.507) y Madrid (74.855) son las regiones donde más accidentes se han sufrido durante el último ejercicio. En total, estas tres regiones concentran el 48,8 por ciento de los accidentes laborales. En el lado contrario, con las cifras más bajas están Navarra (8.812), Cantabria (5.449) y La Rioja (3.755).

Al igual que en las comunidades autónomas, en el ámbito provincial se detectan «grandes variaciones» en la tasa de incidencia registrada. Así, Guadalajara alcanza la tasa de incidencia más elevada que cualquier región o provincia, con 4.997 accidentes por cada 100.000 trabajadores, seguida de Toledo (4.214), Córdoba (4.212) y Huelva (4.208) mientras que Valladolid (2.812), Granada (2.937) y Barcelona (2.961) son las provincias españolas con menor tasa de incidencia.

En el caso concreto de Castilla y León la mayor tasa de incidencia se registra en Burgos (4.163), seguida de Segovia (4.087), Soria (3.819), Palencia (3.482), Zamora (3.370), Salamanca (3.233), León (3.059) y Ávila (3.047).

Cambio de tendencia en España

En términos absolutos, en 2018 se produjeron en España 520.037 accidentes laborales durante la jornada, siendo el quinto año consecutivo de aumento de siniestros. La cifra creció un 3,2% con respecto al año pasado, aunque ha caído un 43,8% en comparación a 2007. Al igual que la tasa de incidencia, los accidentes laborales durante la jornada alcanzaron su mayor cifra en 2007, para descender de forma consecutiva hasta 2013 para luego crecer hasta 2018.

En opinión del director de Relaciones Institucionales de Randstad, Luis Pérez, las cifras de siniestralidad son muy inferiores tanto en volumen como en incidencia con respecto a hace diez años debido en gran parte al cambio de modelo productivo y a la puesta en marcha y cumplimiento de las medidas de seguridad y prevención.

«Este cambio de tendencia es especialmente destacable ya que, aunque los accidentes crecen a la par del número de ocupados, algo por desgracia lógico, las cifras son muy inferiores, tanto en volumen como en incidencia, con respecto a hace diez años. Esto se puede explicar gracias al cambio de modelo productivo, en el que hoy la construcción tiene un peso menor, y la puesta en marcha y cumplimiento de las medidas de seguridad y prevención», ha indicado Pérez.

Randstad también ha analizado la tasa de incidencia y el número de accidentes en función del sector económico donde el profesional desarrolla su actividad laboral.

En ese sentido, construcción se mantiene como el sector con un mayor índice en el conjunto del Estado, 7.739 accidentes por cada 100.000 empleados. A continuación, con una diferencia superior a los 2.000 se sitúan industria (5.429) y agricultura (5.197). En última posición, se encuentra servicios con 2.547 accidentes por cada 100.000 trabajadores.

En términos absolutos, durante 2018, en el sector servicios se registraron 307.042 accidentes en jornada laboral, seguido de industria (110.971), construcción (67.297) y agricultura (34.727).

Cuando se analiza la serie histórica, se detecta que en 2007 se alcanzó el índice más elevado con 5.914, año en el que también se registró el mayor volumen de población ocupada, con 20,6 millones de trabajadores. Desde entonces, este indicador del mercado laboral encadenó cinco años de descenso consecutivo hasta situarse en la cifra más baja (2.949) de la serie histórica, para después encadenar cinco años de incrementos. 2018 marca otro cambio de tendencia al reducirse de nuevo en un -0,2%.

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